Ramadán lejos de casa, solos y atrapados en Marruecos

El mes de Ramadán que comienza este fin de semana será muy distinto para la comunidad musulmana este 2020, sin reuniones familiares ni rezos en las mezquitas. El Ramadán es en su esencia un mes de ayuno, pero sobre todo de oración, lectura del Corán, recogimiento y para dar a los demás. En definitiva, un mes sagrado para vivir en familia y en comunidad. Pero la pandemia del coronavirus obligará a los musulmanes a vivirlo en casa.
Muchos marroquíes residentes en España, a los que el cierre de la frontera sorprendió en su país de origen, lo pasarán a cientos de kilómetros de sus casas y además solos. Este es el caso de Laila Bougalim Ben Hammou, una española de origen marroquí de 22 años que trabaja en Madrid como auxiliar de Enfermería. Laila viajó a Marruecos el 10 de marzo porque tenía que recoger la partida de nacimiento de su marido y un documento de que no tiene antecedentes penales “para la tramitación de unos papeles” aquí en España. Estaba tranquilamente en una tienda de ropa comprando algunas cosas para el bebe que está esperando cuando se enteró de que habían cerrado la frontera.

“Es nuestro mes sagrado, de reflexión, de rezo, de estar en familia… y estoy sola”

“Me llamó mi madre desde España llorando, angustiada, diciéndome que había visto en las noticias que se iban a cerrar esa misma noche las fronteras tanto terrestres como aéreas. En ese momento estaba perdida, confusa, sin saber qué hacer ante tremenda situación yo sola”, recordó la joven.
En un primer momento fue su madre quien se encargó de hablar con el consulado español, pero después se armó de paciencia y valor y llamó ella también. “Cuando telefoneé lo único que se me dijo era que esto es lo que habían decidido las autoridades y que no me quedaba otra que quedarme aquí. Ya llevo 42 días en Marruecos”, continuó.
Cuando saltó a los medios de comunicación la noticia de que habría un vuelo el 3 de abril desde Casablanca a Madrid, enseguida llamó al Consulado solicitando que quería ir en ese vuelo. “Me tomaron los datos y me dijeron que esperara a ver si tenía suerte y me llamaba Iberia para la compra de billetes, cosa que no ha sucedido”, lamentó.
Actualmente, está en casa de los familiares de una amiga que tiene en España, que “gracias a dios me han acogido porque no podía seguir asumiendo gastos de hotel”, pero se siente sola y cada día está más preocupada porque está embarazada de siete meses y medio. “Aquí no puedo tener la cobertura necesaria, ni realizar mis ecografías ni mis vacunas correspondientes. Me siento bastante abandonada ya que ante esta situación no he recibido ni una llamada de parte del consulado ni embajada ni nada para preguntarnos simplemente qué tal estamos e intentar darnos alguna solución”, prosiguió.
Por ello solo pide volver a su casa, al lugar donde tiene su vida y su familia, y poder tener a su bebé en España. “No estoy recibiendo ayuda de ningún tipo. La única que recibo es psicológica por parte de la ONG ITRAN ya que sin ellos no sabría cómo llevar esta angustiosa y frustrante situación”, explicó. Solo de pensar que este año va a pasar el Ramadán sola “me entra una angustia por el cuerpo y rompo a llorar”.
“El Ramadán es nuestro mes sagrado, nuestro mes de reflexión, de rezo, de estar en familia, de ayudar al que más lo necesita. Es una experiencia única que se vive una vez al año y hay que pasarla con tus seres más queridos y el tener que pasar el ayuno en estas circustancias es una auténtica pena. Es el mes de la magia”, comentó Laila.
Para Abdelmalek El Idrissi, un marroquí de 28 años que lleva unos doce residiendo en España y que está atrapado en Marruecos desde el pasado 8 de marzo, el Ramadán es “un mes sagrado, muy espiritual y familiar” puesto que considera que hay que pasarlo así, en familia. Sin embargo, este año la suya lo pasará divida porque su padre y su hermano están en España, mientras que él continúa en su país de origen.
Aunque Abdelmalek vive en pueblo en Guipúzcoa, donde trabaja como dependiente en una tienda de informática, viajó el 8 de marzo en coche hasta Tetuán “para llevar el justificante que le concede a mi esposa poder viajar a España, algo que me habían dado en la Oficina de Extranjería de San Sebastián, y para celebrar nuestra boda”.
Una boda que les llenaba de “ilusión” y que finalmente no ha podido celebrarse. “No pudimos presentar el papeleo en el Consulado español de Tánger ni hemos podido celebrar la boda”, comentó entristecido.
Este joven marroquí viajó con su madre Amina, de 50 años, su hermana Hanae, 21, y su hermano Chahid, de 26, mientras que su otro hermano y su padre tuvieron que quedarse en España.
Pero Abdelmalek está preocupado por la salud de su madre. “Tiene diabetes y tiene lumbalgia crónica. Cada cierto tiempo se queda parada, sin poder andar y toma unas pastillas que le receta su médico de cabecera, pero ya no le quedan y aquí en Marruecos no hay, al menos en las farmacias donde preguntamos”, prosiguió.

“Viajé para traerle a mi pareja el permiso para poder vivir en España y casarnos”

Se enteraron de que su país había cerrado la frontera por un familiar que les mandó una noticia de la prensa local y luego ya lo vieron también en la española. “Ahí, me di cuenta que era cierto”, relató.
No obstante no llamaron a la Embajada porque todavía no habían terminado “el papeleo de mi pareja”, continuó.
“Lógicamente teníamos que celebrar la boda. Pensé que era cuestión de días y volverían a abrir, pero me equivoqué. Llevamos aquí un mes y medio. Hay mucha gente como nosotros aquí en Tetuán. No nos han ofrecido ninguna solución, es inhumano la verdad, como si no existiéramos”, reconoció.
Al principio, pudieron quedarse en casa de su hermana durante más de un mes, pero al final tuvieron que buscarse un piso pequeño porque “éramos diez personas en un piso súper pequeño”. Ahora, apenas les queda dinero y van tirando como pueden, pero “si nos dejan más tiempo tirados aquí, lo vamos a pasarlo muy mal, ya estamos con una angustia tremenda. Nos sentimos bastante abandonados”, explicó.
A su país confesó que le pediría “más humanidad”, que “mire nuestra situación y nos abran la frontera”. Además, Abdelmalek tenía que regresar a su puesto de trabajo el 8 de abril y “todavía sigo aquí”.

El ramadán que viene será el más triste por culpa del coronavirus

El mes de ramadán que comienza este fin de semana será radicalmente distinto, sin visitas familiares ni rezos masivos en la mezquita, y sin la animación callejera que caracteriza este periodo especial para todos los musulmanes.

«Jamás en la historia del islam se ha vivido algo similar, ni en la extensión geográfica de las medidas de confinamiento ni en su carácter organizado, pues en el pasado solo algunas epidemias muy localizadas habían obligado a encerrar a la población durante el mes sagrado», dice a Efe el historiador marroquí Nabil Mouline.

El ramadán es en su esencia un mes de ayuno y oración, pero es también un periodo en el que cambian las costumbres sociales, multiplicándose las reuniones familiares y de amigos, así como las salidas a la calle y a la mezquita.

Toda esta dimensión social va a desaparecer por las restricciones impuestas a causa del coronavirus.

El ramadán es uno de los cinco pilares del islam, y solo se exime del ayuno a los niños, las embarazadas y los enfermos. En los pasados días muchas voces se han preguntado por la situación nueva que plantea el coronavirus, pero los diferentes teólogos que se han pronunciado, en Turquía, Egipto o Irak han sido tajantes: solo los enfermos pueden saltarse el ayuno.

«El miedo a la infección del virus no autoriza al incumplimiento a menos que la persona apoye su demanda en un informe médico que indique que puede caer enferma -indicó la pasada semana en una fetua la Unión Internacional de Ulemas Musulmanes-; No está permitido al musulmán saltarse el ayuno por la pandemia».

La COVID-19 ya ha hecho tambalearse uno de los pilares del islam, como es la oración colectiva, con las mezquitas cerradas en todo el orbe islámico, y amenaza otro de sus pilares, la peregrinación a La Meca, prevista a fines de julio y donde cada año se dan cita dos millones de personas.

Por ello la obligación del ayuno se mantiene este año a rajatabla, aunque las privaciones no vengan compensadas con el lado festivo que tienen siempre las noches del ramadán.

Banquetes con pocos comensales

El ramadán es principalmente un tiempo de reencuentros familiares: a lo largo del mes se visita a padres o hijos, unos hermanos invitan a otros y son habituales las grandes mesas redondas donde se reúnen todas las edades para romper juntos el ayuno.

El confinamiento, vigente desde hace un mes en casi todo el mundo musulmán, va a obligar a que este año el «iftar» (la primera comida del día, con la puesta del sol) se practique solo junto a la familia nuclear.

«Es como si desapareciese una marca nuestra: la hospitalidad», dice el sociólogo Ali Chaabani, quien cree por otro lado que el choque no será tan grande porque los fieles ya han tenido ocasión de hacerse a la idea después de pasar un mes encerrados en sus casas junto a los suyos.

Sin embargo, hay un aspecto específico ligado al ramadán que es la tensión y la irritabilidad que provoca el ayuno -de comida, bebida y tabaco-, y que en Marruecos recibe el nombre de «tremdina».

Para Rachid Jarmouni, profesor de Sociología de las Religiones en la Universidad Moulay Ismail de Meknés, la «tremdina» encontraba su escapatoria por la noche, en las salidas a la calle, por lo que el encierro dentro de las casas puede hacer explotar los casos de violencia.

La mezquita como refugio

Hay otra cuestión definitoria del ramadán, como es la oración del tarawih, que se realiza una hora después del «iftar» en la mezquita. La afluencia de miles de fieles es tal que desbordan los templos y ocupan avenidas enteras para escuchar a los mejores recitadores del Corán, contratados para la ocasión.

Salir a rezar el tarawih es para muchos musulmanes ingrediente esencial del ramadán: en la mezquita se encuentran con amigos porque, como en las demás religiones monoteístas, la oración individual no tiene en el islam el mismo valor que la colectiva.

La imagen de las mezquitas cerradas con llave y candado en estos días, mientras el almuédano llama a la oración ante las calles desiertas, anticipa lo que va a ser el tarawih este año: una triste alternativa en la televisión o el teléfono celular.

En Marruecos han aparecido unas guías para rezar el tarawih que circulan por Whatsapp, con indicación de cuántas aleyas del Corán deben recitarse hasta completar el libro sagrado a lo largo del mes, cada uno en su casa.

Pero este «tarawih casero», aunque teológicamente venga validado por los ulemas, no puede sustituir en modo alguno al templo: «En ramadán las mezquitas se transforman en residencia secundaria para aquellos que van a rezar, dormir o simplemente huir de las preocupaciones familiares o laborales», dice Jarmouni.

«Para otros -continúa-, es sencillamente un refugio, sobre todo los que no tienen trabajo, los que viven en casas minúsculas o los jubilados que no tienen donde pasar el tiempo».

Calles sin ambiente

Las calles van a sufrir otro cambio radical este próximo ramadán: habitualmente repletas de compradores antes del iftar y de clientes de cafés o simples paseantes en las horas nocturnas, solo la Policía tendrá ahora derecho al paseo en busca de infractores.

En la medina de Rabat, que en otro año estaría rebosante de gente haciendo las compras del ramadán, las pocas tiendas abiertas ofrecen un aspecto desolador.

«¿Cómo quieres que nos sintamos con esas barreras de Policía controlando a todo el que entra en la medina?. Aquí puede pasar media hora sin que venga un solo comprador», se lamenta Abdelali mientras construye con cuidado una montañita de dátiles, el producto estrella del ramadán, a la espera de un cliente.

Igual desamparo viven las costureras y las tiendas de ropa: ramadán era para muchos su mejor mes del año, era el momento para estrenar ropa nueva, pero ahora ¿para quién vestirse?, ¿para quién peinarse?.

Hasta las obras de caridad inherentes al ramadán, como las «mesas de misericordia», donde particulares o asociaciones dan un iftar gratis a todos los necesitados, van a estar este año ausentes de las calles, condenando al hambre a muchos menesterosos.

«Va a ser el ramadán más triste que yo recuerde. Hasta los olores los voy a echar en falta», se lamenta Fátima rememorando tiempos mejores.

La otra cara del cierre de la frontera: niños españoles atrapados en Marruecos

Desde el pasado 13 de marzo la frontera de Marruecos y Ceuta es impenetrable. A un lado está Marruecos. África. Y en el otro, España. La puerta a la Unión Europea. El destino deseado para miles de inmigrantes que sueñan con cruzarlo. Pero cuánto ha cambiado la historia. Ahora no son inmigrantes los que desean cruzarla, sino miles de marroquíes que al tener la nacionalidad son ya españoles o residentes que llevan media vida en nuestro país.
Pero el cierre de la frontera también lo protagonizan los niños españoles, e incluso ceutíes, que viajaron con sus padres de origen marroquí a Marruecos antes de que comenzara el estado de alarma. Niños que están atrapados en un país que no es el suyo.
Este es el caso del hijo de Chaimae Messari, una marroquí de 28 años residente desde hace varios años en Ceuta, donde nació su hijo de tres años y donde pretende que nazca su segundo hijo en junio. Chaimae viajó a Marruecos el mismo día que cerraron la frontera. “Se escuchaba que iban a cerrarla, pero no era nada exacto y tampoco habían informado a los ciudadanos de Ceuta o a las personas que trabajan en Ceuta nada de que iban a cerrar la frontera”, por lo que decidió visitar a una amiga que es como su hermana que se había operado recientemente y quería ir a verla. “Tenía pensado dejar a mi hijo con mi madre en Ceuta porque iba a visitar a mi amiga y volvía enseguida porque estoy en los últimos meses de embarazo. Pero justo antes de salir, a mi madre la llamó su jefa y le dijo que no podía cogerse unos días, que al día siguiente le tocaba trabajar, así que me traje al niño conmigo”, comentó.

“No sé que va a pasar conmigo, pero no pienso en mí, sino en mis hijos”

El mismo día que llegaron a la ciudad marroquí de Río Martil a las doce de la noche se enteró de que habían cerrado la frontera con Ceuta. “Pensé que como mucho esto podía durar 2 o 3 días, pero que no era para definitivamente”, continuó Chaimae, tras lo que explicó que en los días siguientes fue y “la Policía marroquí no me dejaba pasar”.
No obstante, también llamó a la Embajada y al Consulado y les explicó su caso. “Me dijeron que iban a pasar mi caso al cónsul e iban a ayudarme, pero no pido ayuda para mí, sino sobre todo por mi hijo”, prosiguió.
“Ahora mismo, gracias a dios, yo no estoy mal de dinero porque mi familia me está mandando para mantenerme aquí, pero estoy lejos de ellos y sola con mi hijo. Además, estoy muy avanzada en el embarazo, mi parto es en junio y a veces me encuentro mal. De mi país no tengo ninguna ayuda. Aquí nada, nadie se ha hecho cargo de mí o de mi hijo. No sé cómo comunicarme con mi médico de cabecera ni mi matrona ahí en Ceuta, estoy fatal. Esto es un desastre total”, relató Chaimae entre lágrimas.
Por eso, por la salud de sus hijos y por la suya, Chaimae pide a Marruecos que les deje salir y poder volver a Ceuta para reunirse con su familia. “No quiero tener a mi hijo aquí, mi situación es muy grave. Yo no vivo aquí, mi vida y mi familia toda está en Ceuta y me quiero volver, no quiero quedarme aquí. Si no lo hacen por mí que lo hagan por mi hijo, que es español y tiene su vida allí. Aquí no tenemos nada, si no fuera por mi familia que me está ayudando, me hubiera muerto de hambre”, lamentó la joven.
Además, Chaimae el pasado 14 de abril tenía ginecólogo y le llamaron a su teléfono español para ver por qué no había acudido a la cita. “Les contestó mi madre y les dijo que ahora mismo no estoy en Ceuta. No sé lo que me pasa, pero estoy muy mal. No sé que va a pasar conmigo, pero no pienso en mí, sino en mi hijo y en el que tengo en el vientre. Deberían darnos alguna solución”, concluyó.
Atrapados en Marruecos se encuentran también los hijos y la mujer de Ahmed Nadir, nacido en el país vecino hace 48 años y que reside desde hace 30 en España. Tanto él como su niño de cuatro años y su niña de dos tienen nacionalidad española, mientras que su mujer, Sara, tiene solo el permiso de residencia comunitaria, que le caducará el 7 de mayo.
Los tres juntos se fueron a Marruecos el pasado 3 de marzo en avión a un pueblo de la provincia de Beni Melal, mientras que Ahmed se quedó en La Coruña, donde reside la familia. “Todos los años bajamos en estas fechas para visitar a la familia. Yo tenía pensado bajar después de 15 días en coche y regresar todos juntos”, comentó Ahmed, tras lo que explicó que, al igual que su mujer, se enteró del cierre de la frontera por televisión. No obstante, han llamado a la Embajada, pero “sin resultados” y ya no saben qué hacer ni a quién pedir ayuda.
Los niños son los que peor lo están pasando. “Echan mucho de menos su mundo aquí, lo están llevando muy mal los dos. Los niños y nosotros también como padres lo estamos pasando mal, no estamos acostumbrados a separarnos. Nos sentimos abandonados por todos”, prosiguió.
Además Ahmed no pide que puedan volver por “capricho”, sino que el motivo principal de la urgencia de volver a España es que el niño de cuatro años tiene que operarse a principios de mayo pues “tiene problemas de respiración y se ahoga por las noches”, concluyó Ahmed.
Ambas familias llevan casi un mes y medio en la misma situación y hasta ahora nadie pone solución a este problema, unas consecuencias que también están sufriendo los más pequeños.

Las mezquitas de Marruecos permanecerán cerradas durante ramadán

El Consejo Superior de Ulemas, máxima autoridad religiosa en Marruecos, recordó ayer que las mezquitas permanecerán cerradas durante el próximo mes de ramadán que comienza el fin de semana, por lo que recomendó que las oraciones se realicen en los domicilios de los creyentes.

La destacada institución islámica presidida por el rey Mohamed VI, en su calidad de «comendador de creyentes», consideró en un comunicado que la «charia» (ley islámica) da la prioridad a la protección de la vida por encima de cualquier otra consideración, incluidas las oraciones colectivas obligatorias o voluntarias.

El rey -recordó el comunicado- «cuida nuestras vidas, primero, y del cumplimiento de nuestra religión, en segundo lugar, y es el más interesado en abrir las mezquitas, pero cundo las condiciones lo permitan».

Los rezos típicos del ramadán, conocidos como tarawih y que tienen lugar en horario nocturno, suelen atraer a masas de gente que desbordan los recintos de los templos y ocupan calles enteras, cosa que ahora está prohibida por el gobierno, como cualquier otra reunión.

Por ello, el Consejo recomendó a los fieles celebrar esas oraciones en sus casas de forma individual o junto a familiares que no representen ningún riesgo de contagio.

El pasado 16 de marzo, el Consejo Supremo de Ulemas emitió una «fatua» (dictámen religioso) que autoriza al Gobierno marroquí cerrar las 51.000 mezquitas del país (todas dependientes del Estado) como partes de una serie de medidas para frenar la propagación de la pandemia.

Hasta ayer, se han detectado en Marruecos 3.209 casos de contagio de coronavirus, de los que 145 han muerto y 393 han sanado.

El MEFP dice que los ceses de interinos en Marruecos son “procedimientos abiertos”

El Ministerio de Educación y Formación Profesional (MEFP) considera que los ceses de una decena de docentes interinos destinados en Marruecos son “procedimientos abiertos” que “no han concluido” y en los que los afectados, entre ellos al menos dos ceutíes, “tienen la oportunidad de aportar informes, recursos u otra documentación para que sea valorada por la Administración antes de, en su caso, acudir a la vía judicial”.
Fuentes de la Administración General del Estado advirtieron ayer en declaraciones a El Faro que la casuística de los docentes que abandonaron Marruecos en plena crisis del coronavirus y antes de que se cerrasen las fronteras “es muy variada”.
“Hay diez interinos que han sido cesados por abandonar Marruecos y su puesto de trabajo, pero también otros que han renunciado a sus contratos, interinos que han salido del país vecino alegando unas razones u otras”, expusieron desde el MEFP, “y cada caso tiene sus tiempos y su procedimiento particular”.
Desde el Ministerio han subrayado que “los interinos firman unos contratos con determinados requisitos como el de permanecer en su lugar de trabajo y no abandonarlo sin causa justificada y en cada procedimiento se está estudiando si se hizo o no de esa forma pese a que se les había advertido que tenían que continuar en su lugar de residencia”.
El departamento que dirige Isabel Celaá ha indicado que la atención educativa que prestaba cada docente, encargado de una media de 300 estudiantes en el país vecino, “se ha repartido entre los compañeros de cada centro que sí se han quedado en Marruecos para no perjudicar al alumnado, que ya ha sufrido un trastorno notable en su proceso de aprendizaje con la suspensión de las clases presenciales”.
“El Estado de Alarma no acaba con el Estado de Derecho y los procedimientos siguen abiertos para analizar cada caso”, resumieron desde el Ministerio, que no ha abierto ningún proceso para suplir a los cesados.

“Abandono del puesto sin autorización”

Los interinos cesados, entre ellos dos ceutíes, recibieron a principios de este mes un correo electrónico de la Consejería de Educación de la Embajada de España en Rabat en el que les comunicaba su cese señalando como causa una “renuncia / baja voluntaria” que al menos una parte de los afectados dice no haber formulad nunca y atribuyendo el motivo al “abandono del puesto sin autorización de la Consejería”, que cuenta con 6 institutos y 4 colegios en el Reino alauita.

Posponen las pruebas para asesores y docentes en el exterior

El Ministerio de Educación y Formación Profesional (MEFP) ha decidido “posponer por el tiempo imprescindible” los procedimientos de selección de candidatos para la provisión de los puestos de asesores técnicos y personal docente en el exterior convocados en noviembre. El cómputo de los plazos que afecten a los mismos ha quedado “en suspenso”.
La Subsecretaría de Estado ha “garantizado” la continuidad de esos procesos, que se reanudarán “cuando la modificación de las circunstancias que han motivado su suspensión [la crisis sanitaria del coronavirus] lo permitan, lo que será comunicado a través de una resolución que será publicada en la página web del MEFP”.
El Ministerio ha considerado que “existen razones objetivas para la suspensión de la celebración de pruebas para la provisión de puestos de asesores técnicos y personal docente en el exterior como medida preventiva y de contención de la transmisión del COVID-19 y con la finalidad de evitar situaciones de elevada confluencia de personas que pudieran favorecer la transmisión del virus”.
La Secretaría de Estado de Política Territorial y Función Pública ya recomendó a mediados de marzo “posponer, por el tiempo imprescindible, la celebración de pruebas selectivas, especialmente aquellas de concurrencia masiva, garantizándose en todo caso la continuidad de los procesos”.

La frontera permanecerá cerrada, al menos, hasta el 16 de mayo

El Boletín Oficial del Estado publica en su edición de hoy la orden por la que se prorrogan los criterios para la aplicación de una restricción temporal de viajes no imprescindibles desde terceros países a la Unión Europea y países asociados Schengen por razones de orden público y salud pública con motivo de la crisis sanitaria ocasionada por el COVID-19.
En esta orden se especifica que se mantiene el cierre, con carácter temporal, de los puestos terrestres habilitados para la entrada y la salida de España a través de las ciudades de Ceuta y Melilla. “Tendrá vigencia hasta las 24:00 horas del 15 de mayo de 2020, sin perjuicio, en su caso, de las eventuales prórrogas que pudiesen acordarse”, se concreta en la disposición ministerial publicada en el BOE de este martes.
En esta publicación se aclaran algunas dudas interpretativas respecto a las categorías de personas exentas de la restricción de viaje. Se enumeran los criterios aplicables para denegar la entrada por razones de orden público y salud pública con motivo de la crisis sanitaria ocasionada por el COVID-19. Pueden consultarlos descargándose este apartado del boletín aquí: Boletín Oficial del Estado 21-04-2020.

Desescalada y frontera

En relación con la apertura del paso fronterizo con Marruecos, el presidente de la Ciudad, Juan Vivas, pedía este domingo al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez que no se abra la frontera con Marruecos ni que se restablezcan las comunicaciones regulares con la Península, tanto marítimas como aéreas, hasta que no se cuente con las debidas garantías en cuanto a la situación epidemiológica en Ceuta y también en el resto de España. Ese aislamiento, ha añadido, “ha sido nuestro principal factor de protección eficaz y lo que pido es que antes de levantarlo se tenga en cuenta la propagación del virus. Por tanto, que se haga con prudencia”.

Afrae y Latifa: atrapadas en su tierra, solo piensan en cruzar a la Península

En los periódicos de medio mundo el coronavirus copa las portadas. ¿Cuándo podremos salir a la calle de nuevo? ¿Cómo afectará a la economía la crisis del coronavirus? ¿Cuándo podría salir la vacuna que acabe con este bicho? ¿Podría volver el próximo invierno?
El nuevo COVID-19 nos ha cogido a todos en bragas. Muchos españoles se encontraban de vacaciones en el país vecino cuando Marruecos decretó el cierre de fronteras. Pero la gran mayoría ha podido regresar. Sin embargo, Marruecos no se lo está poniendo nada fácil a sus propios compatriotas residentes desde hace años en España.
“Todo por no haber nacido en España, sino en Marruecos”. Así de tajante resumió todo este follón Afrae Mimoun Ibn Yessef, de 31 años que lleva unos veinte viviendo en la capital española, donde trabajaba como camarera en un restaurante y donde ahora le espera su marido. “Vine a Marruecos con mi hija de tres años el día 6 de marzo en avión hasta Tánger y de allí me fui a Larache por un evento que tenía mi hermana. Estuve en Larache hasta el día 10 y luego nos fuimos a la casa de mis padres en Tetuán para visitar a la familia”, contó Afrae.
Su idea era volver a Madrid el 14 de marzo pues tenía el vuelo de vuelta desde Tánger comprado para ese día. “Pero el jueves me mandó un email la aerolínea avisándome de que tenía que presentarme en el aeropuerto cuatro horas antes de la salida del vuelo y a las dos horas me mandaron otro correo en el cual me decían que el vuelo estaba cancelado y que si quería podía cambiarlo o pedir el reembolso”.
Dicho y hecho, la joven con nacionalidad española pero de origen marroquí, cambió el vuelo para el día 18. Pero, “puse las noticias y me enteré de que España y Marruecos habían acordado el cierre de las fronteras, aeropuertos y de todo”, continuó. Esa misma noche le anularon el segundo vuelo de vuelta.
Afrae no quería quedarse de brazos cruzados. “Vi en Facebook que la gente decía que la frontera estaría abierta hasta las doce de la noche pero yo, estando en Marruecos, no puedo salir con mi hija de 3 años a la calle porque es un gran peligro. Entonces, llamé al día siguiente al Consulado español de Tetuán y me dijeron que estaba cerrada la frontera”, recordó.
No obstante, la protagonista de historia continuó “pendiente de las noticias” y “cuando vi que abrieron por dos días llamé a la Delegación del Gobierno y al Consulado que me dijeron que estaba abierta la frontera”. Fue entonces cuando decidió coger a su hija e irse a toda prisa para Ceuta. “Era cierto, estaba abierta, pero pregunté si había barcos o helicópteros para ir hasta Málaga y me dijeron que podía pasar, pero que no había ningún transporte”, prosiguió.
A Afrae le pudo el miedo, no por su seguridad, sino por la de su hija. “Con una niña no me arriesgo a quedarme atrapada en Ceuta en la calle. Aquí por lo menos estoy en casa de mis padres; así que nada, volví a Tetuán”, relató.
A pesar de todo, cuando se enteró de que iban a poner un vuelo para volver a España, llamó al Consulado… pero nada, no obtuvo respuesta. “He llamado a todos los consulados de Marruecos. Aquí nadie sabe nada, uno te habla mal, otro te cuelga o apaga el teléfono”. Finalmente logró contactar con el Consulado de Tetuán. “Se quedaron con los datos y me han dicho que ya me llamarían los de la aerolínea para que comprara el billete, pero a día de hoy nadie me ha llamado”, lamentó.
Además, el vuelo salió desde Casablanca. “Entonces, supongamos que tengo el billete y todo, ¿cómo voy yo de Tetuán a Casablanca? Aquí no hay transporte y nadie me va a dar la autorización para viajar porque está totalmente prohibido. Sinceramente una está agotada, entiendo la situación en la que estamos perfectamente, pero yo, y creo que toda la gente que está atrapada aquí, queremos volver a casa y el dinero se nos acaba por mucho que tengamos. Ya son muchos días fuera y la verdad es que esto nos está afectando y mucho. Si hay que pagar más para volver se paga, si quieren hacernos el test estoy dispuesta. La verdad es que aquí me siento como una extranjera”, comentó desesperada.
En el mismo sin vivir está Latifa, una marroquí de 33 años que trabajaba como ayudante de cocina en Almería y que está casada con un español, por lo que lleva en España nueve años como residente.
Viajó sola a Marruecos el pasado 9 de marzo en barco desde Almería a Nador para ver a su madre porque la operaron en enero y no había podido ir antes, por lo que cuando su país cerró la frontera estaba en casa de su progenitora.
“He llamado al Consulado de España en Casablanca y me dijeron que cuando el Rey de Marruecos permita abrir la frontera me llamarían. Llevo ahora un mes y 8 días y no me han ofrecido nada. Menos mal que estoy en casa de mi madre porque me he quedado sin dinero y soy yo quien mando a mi madre dinero para vivir”, contó.
Latifa se siente totalmente abandonada por su país, donde ni siquiera encuentra su tratamiento para la alergia que padece.
“Solo pido alguna solución, queremos volver a nuestras casas. Lo estoy pasando aquí fatal porque mi marido trabaja en el sistema sanitario español y cada día pienso si estará bien o si le pasa algo. Le pido al Rey de Marruecos que mire por nosotros”, concluyó.

Marroquíes residentes en España esperan poder volver en los vuelos anunciados por Exteriores

Miles de marroquíes con residencia en distintos países europeos, muchos de ellos en España, no pueden salir de Marruecos y regresar a sus hogares después de que el país decretase el cierre de fronteras el pasado 13 de marzo y anunciara el confinamiento obligatorio hasta el 20 de mayo por el coronavirus.
Son miles las familias que “a lo largo de un mes se han visto rotas”, separadas de sus hijos y de sus hogares; personas mayores, personas enfermas, “mujeres embarazadas a punto de dar a luz solas, en casas que no son las suyas”, y en general personas que han de pasar esta cuarentena “sufriendo la agonía de no saber cuándo podrán regresar junto al calor de los suyos, y cuya salud psicológica se está viendo deteriorada”.
En España, la Asociación de Amigos del Pueblo Marroquí (ITRAN) ha asumido de algún modo la defensa de estas personas; su fundador y presidente, Mohamed Alami, aseguró que no se puede hablar de cifras concretas de marroquíes atrapados en su país de origen, pero que tiene constancia de «unas mil y pico de personas o más» en esta situación.

“Conciudadanos españoles que, dado el contexto de emergencia mundial en el que nos hallamos, se han visto abandonados también por el gobierno que los representa, es decir, el gobierno español”, explicó Mohamed Alami. Por ello, desde la asociación han elaborado un vídeo recogiendo las diferentes peticiones de los marroquíes nacionalizados españoles o residentes que se encuentran aun en el país vecino.
No obstante, el cierre de fronteras el pasado 13 de marzo no fue hermético: de hecho, muchos turistas europeos y españoles pudieron volver a sus casas. En el caso de España, han sido 9.500 los que han podido regresar desde Marruecos a su país, según cifras del ministerio de Exteriores, pero exclusivamente los poseedores de pasaporte español.

Entre estos 9.500 españoles están los que el pasado 3 de abril pudieron subirse al avión que el Gobierno fletó desde Casablanca hasta Madrid. Pero, esta salida fue solo para las personas con nacionalidad y pasaporte español. Muchos de ellos, al tener parejas o hijos con nacionalidad marroquí, tuvieron que decidir entre volver a España o quedarse.
Cabe reseñar que es la policía marroquí la no está permitiendo la salida de los marroquíes residentes legalmente en España.
“Hablamos de miles de españoles de origen marroquí, que con gran sorpresa se han visto discriminados, se han enfrentado a un racismo institucional sin precedentes, al encontrarse bloqueados, atrapados en tierra marroquí deseando regresar a sus hogares en España, pero viéndose apartados y sin una mínima posibilidad de repatriación, tal y como se ha hecho con los españoles de origen español en Marruecos y en numerosas partes del mundo”, criticó el presidente de la Asociación de Amigos del Pueblo Marroquí.
Alami se pregunta por qué Marruecos, que ha permitido la salida de todos los extranjeros que así lo desearan, y que al mismo tiempo ha proporcionado ayudas a través de sus consulados de transporte y alojamiento para los marroquíes que se encontrasen en un tercer país, no está haciendo nada por los residentes.
“Comprendemos que han concurrido en un principio discrepancias entre ambos países al no permitir Marruecos que salgan de su territorio las personas de origen marroquí aun siendo legalmente españoles; pero actualmente el contexto ha cambiado, y dicho país permite la salida de estas personas, siempre y cuando sea el país de residencia, en este caso España, quien ponga los medios de transporte para repatriarlos a sus hogares; transporte que, sin duda sufragará cada uno de los viajeros”, prosiguió.
Por ello, desde la asociación exigen la “urgente” intermediación del gobierno español para “frenar esta tragedia”, pues “todo está en sus manos y son los únicos que pueden solucionar y dar fin a este drama”, por lo que Mohamed Alami espera que “se cumpla el tweet” de la Embajada de España en Marruecos, en el que aseguran que el Ministerio de Asuntos Exteriores está trabajando para fletar la próxima semana “nuevos vuelos para facilitar que más viajeros españoles bloqueados en Marruecos pueda regresar a España”.
El anuncio ha motivado a estos marroquíes que quieren saber si en estos vuelos podrán viajar también los marroquíes que tengan la nacionalidad española o doble residencia en España.
No obstante, por el momento la Embajada solo ha señalado que en los próximos días informará del procedimiento a seguir para obtener plaza en uno de esos vuelos.

Un polémico reparto de alimentos en Castillejos en mitad del coronavirus

Las autoridades marroquíes repartieron en la tarde de este domingo alimentos para la población en la localidad de Castillejos. Hasta ahí la noticia de lo que ocurrió allí y con el objetivo de facilitar que las personas en esta ciudad cumplan con las medidas impuestas por el Gobierno marroquí durante la emergencia sanitaria que está en vigor en el país por la expansión el coronavirus.

La polémica surgió en las redes sociales cuando, en una fotografía compartida del momento del reparto, se puede ver a una aglomeración importante de vecinos en las calles que no están respetando las medidas de distanciamiento social decretadas por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y también aplicables en Marruecos.

El medio digital marroquí Tanja24 subió esta foto con la breve descripción del reparto de alimentos, pero algunos comentarios cuestionaban que los vecinos estuviesen en las calles y que no mantuviesen la distancia mínima entre ellos.

Casi 3.000 contagiados por Covid-19

El Ministerio de Sanidad de Marruecos ha anunciado en la mañana de este lunes el nuevo dato de contagiados por coronavirus en el país: son 2.990 casos confirmados, tras los nuevos 135 que se han hecho públicos hoy.

El ministerio añadió, a través del portal oficial para actualizar la información de positivos, fallecidos y curados en Marruecos www.covidmaroc.ma que el número de casos similares para recuperarse de la enfermedad hasta ahora ha aumentado a 340 casos, después de que se curaran 13 casos nuevos, mientras que el número de muertes es de 143.

El número de casos descartados después de realizarse los análisis de laboratorio que han dado negativo son 12.746 casos.

El Ministerio de Salud hace un llamamiento a las ciudadanas y ciudadanas para que se adhieran a las normas de higiene y seguridad de la salud, y que se comprometan con las medidas cautelares adoptadas por las autoridades marroquíes en todo el nacionalismo y la responsabilidad.