Los residentes atrapados en Marruecos piden volver en los vuelos que fletará España a partir de la próxima semana

La Embajada de España en Marruecos ha informado a través de su cuenta oficial en Twitter que el Gobierno español está trabajando para fletar a partir de la próxima semana nuevos vuelos para facilitar que más viajeros españoles bloqueados en Marruecos puedan regresar a España.

Ante el aluvión de preguntas que ha recibido en esta red social, el servicio diplomático en el país vecino ha indicado que la Embajada de España en Marruecos y los Consulados Generales de España en el reino alauí, en colaboración con la aerolínea Iberia, coordinarán estos vuelos e informarán en los próximos días sobre el procedimiento que seguirá.

El anuncio se ha topado con la protesta de los residentes en España, y también comunitarios, que quedaron atrapados en Marruecos con el cierre de fronteras ordenado por el país vecino para contener la expansión del coronavirus. Los afectados pregunta por su situación ya que se sienten excluidos del grupo al que alude el Gobierno español en su tuit. Por razones humanitarias, demandan que su petición sea atendida y regresar a España, donde tienen sus domicilios, familias y trabajo.

El Ministerio de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación es la cartera que están trabajando en estos vuelos especiales. La última salida de nacionales por este medio se produjo a principios de abril. En aquel momento, la cartera de Arancha González Laya ya habló sin tapujos de las condiciones que ponía Marruecos a las personas que podían acceder a una plaza en el avión.

Los requisitos para coger un vuelo especial

El Ministerio de Asuntos Exteriores de España ha explicado que las autoridades marroquíes no reconocen la doble nacionalidad, con lo que no permite a sus nacionales salir del país aunque tenga pasaporte de otros países, bien por residencia o por matrimonio, como tampoco permite la entrada a ningún marroquí que se encuentre en el extranjero.

La otra cara de este bloqueo está en los 7.500 marroquíes que se encuentran atrapados desde el pasado 15 de marzo en diferentes países del mundo, tras la decisión de Rabat de cerrar las fronteras ante la propagación del coronavirus, según los datos que baraja el Gobierno de Sadedín Otmani. Una cifra que posteriormente se ha elevado hasta los 18.000. Solo en Ceuta hay 300 personas a la espera de regresar a su país.

Vox pide a Educación que aclare cuántos docentes interinos de la embajada de Marruecos ha despedido

Vox-Ceuta ha pedido al Gobierno una aclaración del número de docentes interinos que la embajada de Marruecos ha despedido en los últimos días. Esta semana se ha conocido que el Ministerio de Educación y Formación Profesional (MEFP) ha prescindido, a través de correos electrónicos, de al menos una veintena de los docentes interinos que tenía trabajando en los centros educativos españoles de Marruecos, dos de ellos ceutíes.

Una situación por la que ya se ha interesado la diputada nacional de Vox por Ceuta, Teresa López, que ha registrado una petición de información dirigida al ministerio de Isabel Celaá.

Vox quiere saber, mediante esta solicitud de información, el número de centros docentes españoles dependientes de la Consejería de Educación de la Embajada de España en Marruecos. Asimismo, se le requiere al Gobierno de Sánchez para que dé cuenta del número de docentes por cuerpo y especialidad dependientes de la embajada española en el país vecino y del número de despidos de docentes interinos que se han llevado a cabo.

Regreso al país tras anunciar Marruecos el cese de actividades en los colegios

Estos docentes llevaban ya varios meses de trabajo en el país vecino y hasta el momento no habían tenido ningún tipo de problemas. Sin embargo, en los últimos días han conocido su despido a través de correos electrónicos de sus labores.
Estos trabajadores habían vuelto al país tras anunciar Marruecos el cese de sus actividades en los colegios.

Sin embargo, sus contratos seguían en vigor para este año. Parece claro que no volverán a Marruecos para seguir con sus labores, ya que el estado de alarma siga adelante por lo menos hasta mediados del mes de mayo. Ahora Vox quiere saber ese número de personas afectadas por estos despidos y la situación en la que se quedarán hasta final del presente curso escolar, que será en junio.

“Tengo que aguantar mis lágrimas cuando mi hijo me dice: no estás aquí y yo malito”

Las historias de familias a las que por una u otra razón ha separado el coronavirus son más de las que nos gustarían. Muchas, de marroquíes con residencia en España a los que su país no deja volver a su casa para pasar el confinamiento en familia.
Historias que todavía no han tenido un final feliz como la de Safae Smyej, una marroquí de 40 años que vive en Estepona (Málaga), donde le esperan su marido y sus hijos de cuatro y siete años. Poder abrazarles de nuevo sería su final feliz soñado.
Safae viajó junto a su hermano de 50 años, Mohamed Nabil, el pasado 11 de marzo en coche desde Estepona hasta Marrakech, donde residen sus padres. Ambos viajaron a Marruecos para ver a su padre que padece una leucemia y “está muy grave”.
Los hermanos se encontraban en Marrakech cuando Marruecos decidió cerrar fronteras. “Me enteré porque mi pareja me lo dijo. Entonces decidimos volver el mismo día 13 porque las fronteras decían que estaban abiertas en Ceuta solamente. Así que salimos con una pareja española que estaba también en Marrakech hacia Castillejos para salir de Marruecos”, relató en una entrevista con El Faro.
Safae y su hermano llegaron a las doce de la noche a la frontera, “nos pusimos en fila con toda la gente, pero la pareja que estaba conmigo pasó por ser europea y a mí me negaron la salida por ser marroquí y con pasaporte verde”, continuó. Se quedaron en la frontera tres días y dos noches “durmiendo en la calle con mucha más gente”. Además, “cuando estuve en la frontera la Policía que estaba ahí nos dijeron de comprar billetes de barco y eso hicimos nosotros y toda la gente que estaba ahí. Nos dieron esperanza de pasar, pero el último día fuimos rechazados”.

No había nada que hacer. Safae tuvo una idea. El 16 de marzo creó un grupo de WhatsApp: “Reuní a toda la gente que estaba ahí y cogimos los datos de todos para mandarlos al Ministerio de Exteriores, que nos contestó que teníamos que ponernos en contacto con la Embajada y pedirles explicaciones”, contó. La respuesta de la Embajada fue la misma para todos: “Ellos no pueden hacer nada porque es el estado marroquí el que no nos deja salir”.
Safae y su hermano fueron a Marruecos para solo dos días y “ahora llevo atrapada aquí 36. Ni el Ministerio de Exteriores en Marruecos ni la Embajada española han ofrecido ninguna solución, solo nos dicen que ahora mismo están trabajando para sacar a los españoles de origen pero no a españoles de origen marroquí ni a marroquíes residentes”, prosiguió.
No obstante se sienten afortunados porque no están solos. “Tengo la suerte de que estoy en casa de mis padres. Mi familia me mantiene ahora mismo pero la situación es mala. El tratamiento de mi padre es muy caro aquí en Marruecos y mi madre con alzheimer… usted puede imaginar lo difícil que es”, se lamentó.
Safae solo quiere volver a su casa con sus hijos. “Es injusto no poder estar ahora mismo con ellos, hoy mi hijo está malo vomitando y tenía que estar ahí, no hablando con él solo por vídeo llamada y aguantar mis lágrimas porque me dice no estas aquí y yo malito”, comentó emocionada. Además de a su país, le pide a España, donde lleva viviendo 6 años, que “se ponga a buscar soluciones urgentes y rápidas. Me siento abandonada por los dos países”.

Marruecos prorroga el confinamiento domiciliario hasta el 20 de mayo

El gobierno de Marruecos anunció este sábado que prorroga el confinamiento domiciliario de la población, que comenzó el pasado 20 de marzo, durante un mes más, hasta el 20 de mayo, en un consejo de gobierno celebrado con ese único punto en el orden del día.

De esta forma, se cumple uno de los más temidos presagios, como es el del confinamiento domiciliario durante el mes de ramadán, un periodo en el que las visitas familiares y la asistencia a la mezquita forman parte casi intrínseca del mes sagrado de ayuno.

Celebración de Aid Al Fitr

El inicio del mes sagrado de ayuno será, con bastante probabilidad, el 24 o 25 de abril. En principio, la fiesta del Aid Al Fitr, que marca el fin del ayuno y es una de las mayores fiestas en el calendario, podrá celebrarse este año con el confinamiento terminado, aunque podría prorrogarse más allá dependiendo de la evolución de la enfermedad.

El confinamiento en Marruecos consiste en que solo una persona por familia puede salir con un salvoconducto para hacer compras de alimentos o medicamentos en el perímetro de su barrio, y en todo desplazamiento exterior es obligatorio el uso de mascarillas so pena de multas y hasta de cárcel.

Han cerrado un gran número de fábricas, todo el comercio no alimentario y todos los servicios no esenciales, además de suprimirse el tráfico aéreo y limitar a casos imprescindibles y justificados los desplazamientos interurbanos, habiendo desplegado la policía un gran número de puestos de control para hacer respetar las restricciones.

En el mes transcurrido de confinamiento, la policía ha arrestado a 41.536 personas por violar las medidas del llamado «estado de emergencia sanitaria»; de ellas, 22.430 han sido encausadas y serán presentadas ante un tribunal.

Marruecos ha tenido una evolución moderada de casos de coronavirus: hasta la fecha de hoy, se han registrado al menos 2.670 casos de contagios, de los que 137 han muerto y 298 se han curado.

Redada en Castillejos de un cargamento de miel elaborada con sustancias tóxicas para la salud

La localidad de Castillejos fue escenario de una intervención por parte de las autoridades judiciales en la que se incautó un gran cargamento de botes de miel adulterados cuyo objetivo era aumentar el valor de venta en el mercado, más aún con la cercanía de la festividad sagrada del Ramadán, época en la que se aumenta el consumo de este producto para la elaboración de dulces típicos. El resultado fue la confiscación de cientos de kilos de una mezcla de miel de abejas con otras sustancias nocivas (manufacturados y químicos) para la salud pública.

Por eso, las autoridades judiciales intervinieron en la tarde de este jueves en una casa del barrio del Al-Shabbar de Castillejos. Al parecer, en este barrio se ubicaba la fábrica de miel donde se falsificaban productos en principio originales y se mezclaba una parte con componentes perjudiciales para la salud en caso de llegar a ser consumidos, incluso apuntan que su ingesta podría causar la muerte en algunos casos o si se consume en gran cantidad.

En el momento de la actuación de las autoridades, el garaje donde se almacenaban estas sustancias estaba prácticamente lleno. Y en unos vídeos a los que ha tenido acceso este periódico, se puede apreciar cómo una camioneta sale repleta de estos botes en dirección a dependencias policiales donde se analizará qué componentes se utilizaban para adulterar esta miel. Además, se etiquetaban con marcas nacionales e internacionales conocidas, según ha revelado el medio marroquí Chamal Post.

El detenido, un vecino de Castillejos, elaboraba esta mezcla con el fin de aumentar el precio de sus productos en el mercado de la miel. Además, este vecino poseía una tienda donde vendía los botes de este producto, hasta donde también acudieron las autoridades policiales y una autoridad local para incautarse de los bienes relacionados con esta operación.

Sobre el hombre podrían pesar los cargos de delitos contra la salud pública y estafa, aunque este extremo no ha podido ser confirmado. El objetivo de estos fines escondía el enriquecimiento ilícito. Con el fin de vender a un mayor precio estos botes, decidió mezclar la miel con otras sustancias nocivas pero aún por determinar cuáles con exactitud.

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“Renuncié a la nacionalidad marroquí, mis dos hijas y yo somos españoles”

Un mes y tres días han pasado desde que Marruecos decidiera cerrar a cal y canto sus fronteras. Las historias de familias de origen marroquí residentes en España desde hace años no dejan de sucederse. Marroquíes que ahora son españoles porque obtuvieron la nacionalidad y que se encontraban de vacaciones en el país vecino o visitando a sus familiares ahora no pueden cruzar el charco a la inversa para volver a sus casas y respetar el confinamiento.
Historias de “abandonado por nuestro país” como la de este español de origen marroquí de 36 años que lleva más de 17 afincado como residente en La Bañeza, en la provincia de León. El protagonista de esta historia, que prefiere no revelar su nombre, se siente “muy español” pues “hace muchos años que renunció a la nacionalidad marroquí para poder obtener la española”.
Viajó el pasado 1 de marzo desde La Bañeza a Algeciras con su coche y su familia: su mujer, su hija mayor de cuatro años y la pequeña de casi dos. Allí, cogieron un ferry hasta Tánger y de ahí viajaron de nuevo en coche hasta Fquih Ben Salah, donde residen sus padres.
“Llevaba dos años sin venir porque como en España tengo mi casa, mi familia y todo no suelo salir, pero tenía vacaciones en la empresa y nos vinimos a visitar a la familia”, comentó. Trabaja en un almacén de cereales y abonos, por lo que no han cerrado durante el estado de alarma, y tenía que volver antes del día 24 para reincorporarse a su trabajo. Por ello, la familia tenía el billete de vuelta en barco para el pasado 18 de marzo.
Llegó a Marruecos antes de que cerraran la frontera, sin imaginarse que eso podía ocurrir. “Tenían que haber avisado para que los que quisiéramos pudiéramos salir”, continuó.
De todas formas, se siente “afortunado” y da gracias porque desde ese día está en casa de sus suegros y tiene un sitio donde dormir y comida porque sino “estaríamos en la calle con mis dos hijas pequeñas, que necesitan comer todos los días”.
Desde entonces, ha llamado varias veces al Consulado español en Rabat y Casablanca, e incluso “he ido aquí a la Policía, la Delegación del Gobierno y de todo, pero no he conseguido nada. Lo único que nos dicen es que no saben nada, pero que es Marruecos quien no deja salir a la gente”. Incluso, se apuntaron para poder volar el pasado 3 de abril desde Casablanca a Madrid, pero nadie les llamó. Por eso no entiende por qué a él y a su familia no les dejan salir si “España autorizó a que todos los turistas volvieran” y “tanto yo como mis hijas somos españoles y tenemos pasaporte español”.
De igual forma quería cruzar a la Península por Ceuta, pero “no lo ha intentado porque Marruecos decretó que no se podía salir a la calle” y están a “700 kilómetros de Ceuta o nueve horas de viaje”.
Por lo pronto, la empresa no le ha amenazado con echarle porque lleva “muchos años”, pero le están descontando estos días “de las vacaciones de más adelante”. “No tengo salida ni encuentro ninguna solución”, comentó.
“Queremos volver a casa porque ya no tenemos nada.No somos millonarios, al revés somos gente humilde y pobre. Solo pido poder volver y trabajar para dar de comer a mis hijas. España o Marruecos que hagan algo por nosotros, que nos pongan un barco con médicos para ver si estamos infectados o lo que sea. No pedimos nada, solo volver”, prosiguió.
El protagonista de esta historia hace unos días “respiraba muy mal”, quizás del agobio o de la ansiedad que siente, pero llamó a los números que Marruecos ha facilitado para las personas que tengan posibles síntomas derivados del COVID-19 y “nadie ha venido a verme”. Por lo que, “aunque tomo calmantes”, reconoce que ya no puede más.

Investigadores marroquíes inventan una mascarilla inteligente que detecta el coronavirus a distancia

Un equipo de investigadores marroquíes, compuesto de ingenieros y médicos, anunció el lanzamiento en version inicial de una mascarilla inteligente de detección automática a distancia de la COVID-19 (MIDAD), acompañada de una aplicación de «rastreo» (Trackorona), que propone un método de predicción y diagnóstico de la enfermedad.

Según estos investigadores, la mascarilla, que también sirve como barrera de protección, fue diseñada utilizando la impresión 3D y contiene sensores de temperatura, de humedad y de presión para medir la presión y el ciclo respiratorio, así como el nivel de oxígeno en la sangre Spo2 (combinándolo con un Oxímetro).

‘Midad’ es uno de los 6 proyectos seleccionados en un concurso internacional llamado ‘Hakingcovid19’ organizado por HEC Paris y otros socios, que han recibido no menos de 102 candidaturas. Gracias a esta distinción, un inversor marroquí propuso financiar la producción de esta mascarilla.

En declaraciones a la agencia de noticias MAP, el coordinador del equipo científico, el doctor Mouhsine Lakhdissi, precisó que esta mascarilla está conectada a través de Bluetooth a la aplicación Trackorona que propone el «tracking» (rastreo) de los movimientos del usuario para detectar su nivel de respeto al confinamiento y a la distancia social.

Señaló que la aplicación, que se puede descargar gratuitamente en el teléfono inteligente independientemente de la mascarilla, ofrece un formulario de auto diagnóstico validado médicamente y una tecnología innovadora de detección de los síntomas de la enfermedad por la voz.

La mascarilla inteligente MIDAD y la aplicación Trackorona son un proyecto 100% marroquí, que ofrece un método innovador y de bajo costo, dijo Lakhdissi, subrayando que es «una modesta contribución científica puesta a disposición de nuestro país a modo de reconocimiento y que queda abierta a las mejoras, adaptaciones y rectificaciones aportadas por los expertos».

Se puede utilizar esta mascarilla para luchar contra el coronavirus, pero también en la medicación a distancia en otros casos de enfermedades.

Transfronterizos atrapados en Ceuta: “Quiero regresar a mi país, a mi hogar”

Detrás del coronavirus hay muchas historias que están quedando en el olvido aunque no debería ser así. Que una familia se quede atrapada detrás de una frontera y lejos de su domicilio se convierte en una historia sangrante que afecta, desde hace un mes, a los transfronterizos que quedaron bloqueados en la ciudad. En esta situación se encuentra un joven marroquí de 29 años, Karim Msrani, quien se encuentra desesperado por no poder cruzar la frontera a tiempo y tener que estar encerrado en Ceuta, sin poder estar con su familia y sin saber hasta cuándo va a durar esta situación. No parece que se atisbe alguna oportunidad cercana de poder cruzar el Tarajal y por eso este joven quiere denunciarlo para que llegue a oídos de los mandatarios de su país y hagan algo con muchos marroquíes que se encuentran en nuestra ciudad sin solución ni recursos ninguno, cifra que se estima en más de 200.
El cierre le sorprendió como a tantos otros compatriotas de sorpresa, ya que el país vecino apenas avisó con tiempo. Cabe recordar que la frontera se cerró el jueves 12 de marzo de madrugada y fue ese mismo día Karim cuando vino a Ceuta a comprar medicamentos a la farmacia para su madre ya que se encuentra enferma. Desde ese día el lado marroquí cerró la frontera y solo dejó pasar a personas españolas que se encontraban en Marruecos para regresar a Ceuta. Una medida que Msrani no entiende por qué se hizo, sin permitir el margen de al menos dos días para que volvieran todos los marroquíes a sus hogares.
Actualmente se encuentra en una casa cerca del polideportivo Guillermo Molina, y cuenta que está muy agradecido a la familia que desde el primer día le abrió las puertas de su domicilio. Además de dejarlo estar en la casa no está pagando nada de alquiler por permanecer en la habitación donde duerme. “Es un gran favor que nunca olvidaré, lo llevaré por siempre en el corazón”. Además explica que no solo él está viviendo esta situación ya que muchos marroquíes están repartidos por toda la ciudad, como por ejemplo por las barriadas del Príncipe, Hadú y Villajovita. “Es desesperante llevo un mes atrapado aquí y nadie nos da una solución. Quiero regresar a mi país, a mi hogar”.
Además quiere denunciar el maltrato que están recibiendo por los gobernantes marroquíes así como de los medios de comunicación. Explica que lleva un sinfín de llamadas a distintos periódicos explicándoles la situación para que se hagan eco y no encuentra respuesta. “Llevo más de un mes llamando y mandando mensajes a los medios de comunicación marroquíes, pero no me hacen ni caso. Es un problema enorme porque están sometidos al silencio. Tienen mucho miedo a la hora de difundir una noticia sobre marroquíes para no tener represalias y por eso no quieren compartir nuestras historias”.
Entró a nuestra ciudad con 150 euros pero ya ha pasado más de un mes y apenas le queda dinero. “No me queda mucho porque además de llevar tiempo encerrado aquí la comida es más cara que en mi país. Menos mal que la familia de acogida me está ayudando y me facilitan hasta platos de comida”.
Karim Msrani quiere mandar un mensaje. “Quiero que mi voz llegue y se comparta a las autoridades marroquíes para que nos dejen entrar a nuestro país porque es nuestra casa. Lo único que pretendemos es estar con nuestra familia y poder pasar el mes sagrado del Ramadán junto a ellos, sin salir de las casas pero arropados. Nadie nos da una solución y el problema es que parece que va para largo y no sabemos cuándo podremos descansar tranquilos en nuestros hogares”, explica en esta entrevista con El Faro.

«Cierro los ojos y me imagino que estoy con mi familia otra vez»

Las historias de familias a las que por una u otra razón ha separado el coronavirus son más de las que nos gustarían. Muchas, de españoles que se encontraban atrapados en el país vecino sin poder cruzar los escasos metros que separan Marruecos y Ceuta. Pero muchos más, de marroquíes con residencia en España a los que su país no deja volver a su casa para pasar la cuarentena en familia.
Historias que todavía no han tenido un final feliz como la de I.G., un marroquí de 36 años que lleva más de diez afincado como residente en Jerez de la Frontera, donde le esperan su mujer y su hijo de cinco meses. Poder abrazarles de nuevo sería su final feliz soñado a “toda esta pesadilla”.
Viajó el pasado 13 de marzo desde Jerez de la Frontera a Algeciras, donde cogió un ferry hasta Tánger y de ahí viajó hasta Beni Melal, donde residen sus padres. Llegó a su país “el mismo día” que cerraron la frontera, (“algo que nunca imaginó sino no hubiese ido”), porque había fallecido su madre. “Iba solo por unos días pues me volvía el 15 a España, aunque no compré billete porque prefiero comprarlo siempre allí, en el momento, en el puerto de Tánger”, contó.

“Llegué a las tres de la tarde y a las dos o tres horas salió la noticia en la televisión de que cerraban la frontera. Pero Marruecos hizo esto sin avisar a nadie, nos tenían que haber dado tiempo para que los que quisiéramos pudiéramos salir de mi país”, continuó.
De todas formas, se siente afortunado porque desde ese día está en casa de sus suegros y tiene un sitio donde dormir y comida, prosiguió.
A la mañana siguiente y desde aquel día, ha llamado varias veces al Consulado español en Casablanca, pero “no he conseguido nada”. “He hablado hasta con guardias civiles y policías de la frontera y me dicen que ellos me dejarían pasar, que el problema no es de España, sino que fueron los de Marruecos los que han cerrado la frontera”, relató. Mientras, “la Embajada de Marruecos en España no coge ni el teléfono después de más de cien llamadas”, por lo que ya no sabe qué hacer.

De igual forma, quería cruzar a la Península por Ceuta, pero “no lo ha intentado porque Marruecos decretó que no se podía salir a la calle” y “como está la cosa” ha preferido no moverse y quedarse en casa de sus suegros, que además está a “casi 600 kilómetros de Ceuta”.
“Tampoco tenemos ayudas. Marruecos está dándolas para todas las personas marroquíes residentes en el país que estaban trabajando y que no, pero para los que estamos aquí y vivimos fuera: nada de nada. Nadie nos ayuda”, confesó.
Sobre la posibilidad de que Marruecos abra la frontera, el marroquí no sabe nada. “Nadie nos ha dicho nada, solo que la prórroga del estado de alarma es hasta el 26 de abril, pero de lo otro no sabemos nada”, continuó.
Por ello, y como tantos otros marroquíes residentes en España, “solo” le pide a su país que le dejen “volver con mi familia porque se les está acabando el dinero y no tengo allí a nadie que los pueda ayudar”. El protagonista de esta historia está preocupado porque su mujer no sabe hablar español y su bebé de cinco meses no ha ido a las últimas visitas al pediatra “porque yo no estoy allí”. Igualmente, su mujer tampoco ha ido al médico a recoger los resultados de una prueba “porque ella todavía tiene dolores por la cesárea y no sabemos qué es lo que puede tener”.
Hace la compra para ellos desde el móvil y “se lo llevan a casa”. Pero, ¿si les pasa algo, qué van a hacer?”, se preguntó. “Solo quiero volver a mi casa con mi familia y ver qué hago con mi negocio, una tienda de informática”, concluyó.

Marruecos descuenta 3 días de salario a los funcionarios para el fondo anticrisis

El Gobierno marroquí anunció ayer que descontará tres días laborables del salario de todos los funcionarios públicos para financiar su fondo de lucha contra el coronavirus y sus impactos socioeconómicos.

En una circular, al que Efe tuvo acceso, el presidente del Gobierno, Sadedín el Otmani, ordenó a todos los ministerios y administraciones públicas que descuenten un día de salario de los funcionarios en cada una de las nóminas de abril, mayo y junio.

El pasado 16 de marzo, el ministerio marroquí de Economía y Finanzas anunció la creación de un fondo especial anticrisis que se nutrirá con donaciones públicas y privadas y que ya ha logrado triplicar el monto inicial de 1.000 millones de euros con aportaciones hasta ahora voluntarias.

Este fondo se convirtió en la herramienta financiara fundamental del Gobierno para comprar equipos médicos, y ayudar a cientos de miles de personas que se quedaron sin empleo tras la declaración del «estado de emergencia sanitaria».

El Gobierno marroquí decretó el pasado 20 de marzo el confinamiento obligatorio, cerró las fronteras a la circulación de personas y prohibió reuniones, rezos colectivos y actividades de ocio, lo que se tradujo en la paralización económica casi total.

Hasta el momento, Marruecos ha registrado 1.888 casos de coronavirus confirmados por los laboratorios, de los que 126 pacientes han muerto y 217 han sanado.