Monssef y Fatima: el amor de un hijo por su madre tampoco tiene fronteras

Muchos españoles se encontraban de vacaciones en el país vecino cuando Marruecos decretó el cierre de fronteras. La gran mayoría ha podido regresar. Sin embargo, muchos son también los marroquíes que estaban de viaje por España a los que su país no deja ahora volver a sus casas para pasar el confinamiento en familia.
Este es el caso de Monssef Essaid, un abogado marroquí de 37 años, y su madre Fatima de 64. Vive en Kenitra junto a su esposa y sus dos hijas de 7 y 3 años. Los dos se encuentran atrapados en Ceuta desde el pasado 13 de marzo.
Monssef y su madre viajaron en avión hasta Gerona el pasado 9 de marzo con la intención de visitar al hermano de Monssef que vive con su esposa, española, en Cataluña. Cuando Marruecos decidió cerrar la frontera, estaban en casa de ambos a las afueras de Barcelona.
“Descubrí la decisión de cerrar las fronteras por la prensa electrónica y luego por un correo de mi aerolínea a través del cual me informaron de la cancelación del vuelo de regreso programado para el 13 de marzo”, explica Monssef en esta entrevista con El Faro de Ceuta.
“Después de la sorpresa de la decisión inesperada”, decidieron salir pitando para Algeciras la noche del 12 de marzo con la ayuda de su hermano. Así, después de 16 horas de coche, llegaron al puerto de Algeciras desde donde cogieron un ferry hasta Ceuta. “Llegamos a la frontera el 13 de marzo alrededor de las tres de la tarde pero se había cerrado permanentemente y así hasta el día de hoy”, relató el marroquí.
Durante los primeros tres días, “no hubo contacto entre los marroquíes atrapados en Ceuta y las autoridades marroquíes, después de lo cual las autoridades establecieron varios números para llamar”.
De esta manera, desde hace 13 días ambos se quedaron atrapados en nuestra ciudad “sin recibir ninguna información sobre nuestro regreso”. Las dos primeras jornadas se alojaron en un hotel en el centro “con la esperanza de que el acuerdo fuera temporal y nos permitieran ingresar en Marruecos pronto”. Pero como seguían sin saber nada, se mudaron a un hostal “para aligerar la carga financiera. El cierre de las autoridades de Ceuta de todos los establecimientos hoteleros nos obligó a alquilar un apartamento”, relató. En cuanto a la comida, “estamos viviendo en un estado de austeridad debido a la falta de dinero y no sabemos cuánto tiempo continuará la situación”, prosiguió.
Pero Monssef por lo que más preocupado está es por la salud de su madre. “Debido a su edad, ella debe seguir una dieta saludable y equilibrada, pero debido a la falta de dinero ya no se alimenta como antes, además de que tiene depresión debido a la difícil situación en la que nos encontramos, por lo que es la que más está sufriendo”, contó.

Al igual que “todos los marroquíes varados en el extranjero, Monssef siente que su país los ha abandonado. Lo único que piden es que las autoridades marroquíes les permitan regresar ya que “todos los países del mundo evacuaron a sus ciudadanos, e incluso países vecinos como España, Argelia, Túnez y Mauritania, respetando plenamente las medidas de seguridad impuestas por las circunstancias actuales”.
Monssef reconoce que “no podría soportar todo este tiempo” sin la ayuda económica y moral de algunos miembros de su familia, amigos e “incluso marroquíes a quienes no conozco”. Pero están “molestos y muy deprimidos” debido a la “indiferencia” de las autoridades vecinas “a pesar de que son pocos los metros de la Frontera del Tarajal”.
“Sería posible coordinarse entre ellos y las autoridades de Ceuta, que se pusiesen de acuerdo para someternos a la cuarentena o a un examen médico”, aunque “hasta ahora ninguno de los marroquíes en Ceuta ha sido infectado con el virus COVID-19”.
Finalmente, Monssef agradeció a las autoridades de nuestra ciudad el alojamiento que han prestado a “aquellos que no tienen la posibilidad de encontrar una residencia independiente”, tras lo que esperó volver a casa pronto junto a su familia y sus “niñas”.

7.500 marroquíes en el extranjero no pueden volver por el cierre de fronteras

Alrededor de 7.500 marroquíes se encuentran atrapados desde el pasado 15 de marzo en diferentes países del mundo, tras la decisión de Rabat de cerrar las fronteras ante la propagación del coronavirus, informó ayer el presidente del Gobierno de Marruecos, Sadedín Otmani.

Ante la Cámara de Representantes (cámara baja del Parlamento), Otmani dijo que «ha sido imposible hasta el momento repatriarlos, por razones objetivas o subjetivas», sin dar más detalles sobre si su gabinete está estudiando su posible regreso al país.

Explicó que el Estado marroquí se encarga de pagar el alojamiento y los gastos de alimentación y medicación a los ciudadanos cuando no tienen medios suficientes e interviene ante las autoridades de los países donde se encuentran para prorrogar sus visados.

Estos marroquíes se encontraban en el extranjero de forma temporal en el momento del cierre de las fronteras por turismo, negocios o visitas familiares, entre otros motivos.

Otmani señaló que el Ejecutivo marroquí se encarga también de los gastos de entierro en cementerios musulmanes cuando se registran fallecidos entre estos ciudadanos.

A partir de mediados del pasado mes, el Gobierno de Marruecos anunció, de forma gradual, la suspensión de todos los vuelos internacionales y el cierre de las fronteras terrestres y marítimas hasta nueva orden, como una de las medidas preventiva para frenar la propagación de la COVID-19 en su territorio.

El pasado viernes, la embajadora de Marruecos en España, Karima Benyaich, indicó en declaraciones a la agencia oficial marroquí MAP que su misión diplomática censó hasta ese día un total de 1.700 turistas marroquíes atrapados en territorio español.

Aunque no lo detalló, varios cientos de ellos se encuentran en Ceuta y Melilla, acogidos en espacios municipales debido a que Rabat rechaza abrir sus fronteras.

El pasado día 7, unos 530 marroquíes atrapados en diferentes países del mundo, la mayoría de ellos en Francia, pidieron en una carta abierta al rey Mohamed VI que les ayude a volver al país.

«Solicitamos de su Majestad ordenar a las autoridades competentes que nos permitan volver a nuestra patria y nuestras familias y estamos dispuestos a someternos a cualquier tipo de confinamiento que el Gobierno vea adecuado para proteger a nuestras familias y nuestros ciudadanos», precisaron en la misiva.

Hasta el momento, Marruecos ha registrado 1.763 casos de coronavirus en laboratorio, de los que 126 han muerto y 203 han sanado.

Atrapado en Ceuta con 1.000 dirhams y al otro lado una familia sin recursos

Said Elkassry es un mecánico marroquí de 50 años al que el destino le sorprendió, como a tantos trabajadores transfronterizos, en el lado equivocado y en el momento menos oportuno. Lleva desde el pasado 13 de marzo atrapado en Ceuta mientras que su familia, en Castillejos, espera que pueda volver para vivir con las ayudas que el gobierno marroquí ha concedido a los trabajadores desde que decretase el estado de emergencia sanitaria en aquel país. Hasta que pueda cruzar, su familia vive de la buena voluntad de sus vecinos, ya que tampoco pueden sacar dinero del banco.
Elkassry cruzó a Ceuta el 11 de marzo. Ese día estaba con un amigo por la ciudad y aprovechó para comprar medicamentos a su hija, que es quien contó a El Faro la historia de su padre con el fin de denunciar su situación. El 12 de marzo Elkassry continuaba por Ceuta con su amigo, si bien se fueron pronto a dormir ya que la intención de ambos era volver a sus casas a primera hora de la mañana del 13 de marzo.
En este lapso de tiempo desde el 12, fecha en la que Marruecos anunció oficialmente que cerraba sus fronteras con España, y las seis de la mañana del 13 de marzo, cuando estos ciudadanos marroquíes iban a hacer el camino de vuelta, es cuando se quedaron atrapados.
“Se quedó pasmado al enterarse de la noticia en la misma frontera”, relata su hija. “Mi padre Said Elkassry no sabía que esto podría pasar porque es algo que no se esperaba”. El siguiente problema vino por el dinero: cruzó con solo 1.000 dirhams en su cartera. “Cómo iba a poder vivir así en Ceuta”.
Aquellos primeros días, Elkassry convivió con su amigo pero un “problema” entre ellos, relacionado con el miedo de este amigo a que el alojar a su padre le pudiera ocasionar algún problema durante el estado de alarma por su situación, explica su hija en inglés, hizo que le invitara a abandonar su vivienda.
“Pero gracias a Dios algunos voluntarios le metieron en una habitación para que al menos pudiera quedarse durante un mes”, recuerda la hija de Elkassry. Por el momento, este hombre de 50 años sigue esperando que la situación en la frontera cambie para poder volver a su casa y acceder a las ayudas económicas que concede el gobierno de Marruecos a los trabajadores que actualmente no están pudiendo realizar su labor debido al estado de emergencia sanitaria que declaró el reino el pasado 19 de marzo.

Una familia en apuros

Y es que la historia tiene dos nexos: el de Ceuta, donde Elkassry está solo y a la espera de que se anuncie la reapertura de los pasos fronterizos, y el de Castillejos, donde está su familia esperándole. El cabeza de familia es la llave también para que tanto su mujer como sus hijos puedan acceder al Ramid, es decir, una ayuda económica que concede el reino alauita a las familias que no pueden obtener ingresos porque no pueden ir al trabajo. Es una renta que, según explica la hija de Elkassry, dota con 1.200 dirhams a las personas que cumplen los requisitos del Gobierno.
“Pero para acceder a ellas tienes que tener una tarjeta que lo acredite. Cuando mi padre fue a Ceuta llevó con él esta tarjeta y esto significa que no se puede beneficiar de estas ayudas. La tarjeta que lo acredita está en Ceuta con mi padre”.
A este contratiempo se añade que el padre era el encargado de comprar todo lo necesario para la familia. Desde que se quedó atrapado en nuestra ciudad, su hija cuenta que ahora son sus vecinos y de la gente de Castillejos quienes les suministran esa ayuda para sobrevivir. “Es un obstáculo muy grande que no podamos sacar dinero de su cuenta bancaria”, lamenta.

Mensaje a las autoridades

Así, la hija de Elkassry, quien asegura sentirse “muy preocupada” por la situación de su padre, pone el grito en el cielo y ruega a las autoridades que ofrezcan “soluciones” para estas personas atrapadas en Ceuta. “Mi padre es un gran ejemplo de ese sufrimiento. Me produce mucha tristeza porque no puedo verle y le echo mucho de menos”, se sincera.
A esto se suma la última gran preocupación de la familia: Elkassry padeció hace tiempo de una enfermedad respiratoria que le afectó a los pulmones. “Si acabase contagiado, el coronavirus podría matarle”.

Profesores españoles en Marruecos denuncian despidos sin previo aviso por parte del Gobierno

La expansión del coronavirus y el consiguiente estado de alarma han dejado en el aire millones de puestos de trabajo. Entre ellos, se da la situación de los profesores españoles que impartían clase en Marruecos, muchos de los cuales decidieron retornar a nuestro país ante la amenaza ya consumada del cierre de las fronteras. Su decisión de volver a sus hogares les ha supuesto un despido fulminante por parte del Gobierno, según desveló la Cadena SER.

En concreto, ocho profesores españoles que daban clases en el país vecino se encuentran en esta situación. Ellos dan dos razones por las que decidieron hacer las maletas y volverse a España: una de ellas tiene que ver con el cuidado de sus familiares; otra con la sanidad marroquí: preferían, en caso de contagiarse de coronavirus, acudir al sistema sanitario español ante una sanidad, la de Marruecos, más raquítica en cuanto a recursos y menos asistencial.

Aunque esta decisión les costó el puesto. El Ministerio de Educación argumenta por su parte que les despidió al abandonar sus puestos de trabajo en aquel país, punto que los profesores denuncian que se ha hecho sin avisarles de los despidos.

Si bien los afectados aseguran que avisaron a la Consejería de Educación de la Embajada de España en Rabat de que querían volver por razones de salud, para cuidar a familiares o bien por el mencionado motivo de la sanidad marroquí, estos reprochan que no recibieron contestación a su solicitud, a otros se les denegó el volver a España y a otros les llegó un mensaje en el que la Consejería simplemente no mostraba su oposición al regreso a sus casas.

La Cadena SER además habló con Antonio Pérez, un profesor de Educación Física en la localidad marroquí de Alhucemas. Uno de estos afectados que, en su caso, es asmático crónico (este medio asegura que lo corrobora su informe médico) y al que se denegó la salida a nuestro país. Por lo que Pérez decidó volverse con su familia, en Jaén, y no supo de su despido hasta que recibió un mensaje de la Seguridad Social en el que se le notificaba que había sido dado de baja.

Los cesados no han recibido, aseguran, ninguna notificación oficial. Las consecuencias de los despidos son que ellos no tendrán derecho a cobrar ningún tipo de prestación ni a trabajar los próximos tres años en Marruecos. El Gobierno alega que son bajas voluntarias a pesar de que ninguno de ellos ha notificado su intención de renunciar al trabajo.

Consultado por la situación de estos funcionarios, Enrique González, integrante de CSIF y de funcionarios en el exterior, apuntó que la irregularidad del Gobierno radica en el procedimiento. “Habría que haberles incoado un expediente con todas las garantías y dando audiencia a los interesados. Esto llevaría semanas y meses y no procedería por tanto la razón de cese fulminante que han utilizado Consejería y Ministerio”.

Cuatro detenidos en Nador, entre ellos un español, con 770 kilos de droga

La Dirección General de Seguridad Nacional (DGSN) de Marruecos ha detenido este lunes a cuatro personas, entre ellas un ciudadano de nacionalidad española, en posesión de una cantidad aproximada de 770 kilogramos de droga. Las autoridades marroquíes sospechan que los detenidos podrían tener vínculos con una organización criminal de tráfico y distribución de drogas, sin especificar en concreto a qué sustancias se refiere, activa en el contrabando entre Marruecos y Europa a través de rutas marítimas.

Además de la importante cantidad de drogas incautadas, también se han confiscado botes en los que supuestamente realizarían estas entregas de drogas y material para su posterior distribución en territorio europeo. También en las imágenes facilitadas por la DGSN se pueden ver motores de gran potencia utilizados en estos botes.

Fuentes locales

Pero esta no fue la única versión de la operación contra el tráfico de drogas llevada a cabo por las fuerzas de seguridad marroquíes en la región de Nador. El diario local Nador City sitúa la operación en la noche de este domingo 12 de abril, cuando agentes de la Policía Judicial del Distrito Regional de Seguridad de Nador consiguieron finalizar con éxito una operación de contrabando de drogas a escala internacional en la región de Buqana, en el área de Beni Ensar, localidad fronteriza con la ciudad española de Melilla.

Según revela este medio regional, se confiscó una cantidad importante de hachís y el arresto de cuatro personas, entre ellas un ciudadano extranjero. En este caso, según añade el diario local, se habrían confiscado también automóviles e importantes sumas de dinero.

Por otra parte, una brigada de la Policía Judicial sigue investigando la operación efectuada en Nador para averiguar el alcance de esta red de narcotráfico en el país y a nivel internacional, para descubrir todos los hechos de esta investigación y poder continuar con las detenciones de implicados en esta red criminal sobre la que pesa el delito de tráfico internacional de drogas.

La búsqueda de Brahim Esidi, un joven de Beliones al que se perdió la pista en Madrid

Brahim Esidi fue uno de esos menores marroquíes que salió de Beliones para buscar una vida mejor en España. Y, como tantos, pasó por un centro de menores en la Península. Pero desde que se fue de ese lugar supuestamente en Santander para dirigirse a Madrid capital, su familia no sabe nada de su localización.

Actualmente, Esidi tiene 19 años y una mayoría de edad que, en su situación de indocumentado y detenido el pasado noviembre, le colocan de cara a las autoridades como una persona que puede encontrarse en un Centro de Internamiento de Extranjeros (CIE) o, al menos como denuncian sus familiares lejanos que viven en Ceuta, en una “prisión”.

Aunque en el imaginario colectivo el CIE se vincula en muchas ocasiones con una cárcel, este es el único dato próximo en el tiempo que tiene Nidda Mustafa Chelaf, ceutí y familia lejana de Esidi, que comenzó hace cuatro días a mover por Facebook su foto y una publicación explicando lo que sabe de este joven con el fin de encontrarle y tranquilizar a su familia que vive en Beliones y no saben nada de él “desde hace un año”, asegura.

El número de teléfono que han facilitado los familiares para contactarles en caso de que sepan algo de Esidi es el 644 54 31 34.

brahim-esidi-marroqui-menor-recorte

“Estoy ayudando a su madre”, explica Mustafa, quien reconoce haber recibido varias llamadas desde que subiera a esta red social la foto de Esidi. La que más información le dio fue la de un chico que le desveló que el joven podría estar en una cárcel en Madrid. Esa es toda la novedad con la que cuenta esta vecina de nuestra ciudad.

“Brahim parece que le ha cogido un lobo, se lo ha comido y ha desaparecido”, admite a El Faro Mustafa. De igual manera, asegura que ha llamado “a todos los sitios a los que se pueda llamar” sin éxito por el momento. Por eso publicó en Facebook la foto de Esidi, con la esperanza de que “cualquier funcionario, cualquier persona de una prisión lo vean y sepan que le estamos buscando”.

Parece ser, según el relato de esta mujer ceutí, que a Esidi lo sorprendieron el pasado noviembre las fuerzas de seguridad del estado en una casa que okupaba con otras personas en Madrid. “Se pensaban que era una casa okupa pero no, y al entrar la policía se lo llevaron detenido”.

Uno de tantos viajes de menores en patera

La historia de Brahim Esidi dio comienzo hace casi dos años. Según relata Mustafa, “él siempre decía en casa ‘yo no sé por qué no me he ido’, lo que dicen muchos chicos marroquíes”. Poco después, se fue a pescar y nunca volvió. Volvieron a saber de él sus padres y sus ocho hermanos cuando les llamó desde la Península.

Esidi no pasó por Ceuta para llegar hasta territorio peninsular. Fue de aquellos que se jugó la vida en patera. “Fue con más muchachos y dejaron a cinco familias de Beliones destrozadas”, confiesa Mustafa.

Tres hermanas y un único destino: Tetuán

Muchos españoles se encontraban de vacaciones en el país vecino cuando Marruecos decretó el cierre de fronteras. La gran mayoría ha podido regresar. Sin embargo, muchos son también los marroquíes que estaban de viaje por España a los que su país no deja ahora volver a sus casas para pasar el confinamiento en familia.
Este es el caso de Sara, una marroquí de 32 años, y sus dos hermanas de 30 y 26 (prefieren no dar sus nombres), que se encuentran atrapadas en Ceuta desde el pasado 13 de marzo. Desde la azotea de la casa de una amiga, donde se encuentran ahora, Sara puede ver su país, Marruecos, donde le esperan su marido y sus tres hijos: un niño de 11 años, la niña de 7 y su “bebé de sólo 9 meses”.
Sara y sus dos hermanas viven en Tetuán, pero este año decidieron pasar unos días las tres juntas. Así, el pasado 4 de marzo viajarían hasta Ceuta, donde cogieron el barco hasta Algeciras. Una vez allí alquilaron un coche ya que su propósito era recorrer la Costa del Sol: Málaga, Estepona, Marbella y Mijas.
Pero todo se torció y el día 12 de marzo sus familiares les avisaron de que su país había anunciado que cerraría las fronteras. “No sabíamos muy bien qué hacer, aunque fuéramos a toda velocidad ya ese día no nos daba tiempo a recoger todo y coger el último barco. Deberían de haber dado como mínimo 24 horas”, comentó Sara.
No obstante, el 13 de marzo salieron corriendo para Algeciras, devolvieron el coche alquilado y cogieron el primer ferry a Ceuta, aunque “nos encontramos la frontera cerrada”. Además, “como la situación estaba como estaba”, alquilaron un piso para quedarse “con la esperanza de que pronto pudiéramos pasar”. Pero, “nos quedamos sin recursos y tuvimos que pedirle ayuda a una amiga”, continuó.
Sara y sus hermanas están desde entonces en un sinvivir. “Mis hijos me preguntan a diario por qué no quiero ir a casa, y no sé cómo explicarles que nuestro país no nos deja entrar. No duermo nada, estoy tomando ansiolíticos para poder dormir y lo peor es que no sabemos cuándo vamos a poder volver a Tetuán”, relató.
Pero la marroquí no tiene pelos en la lengua. Sara criticó que la prensa de su país “está vendiendo que todos los que están fuera están bien, en hoteles de cinco estrella y es mentira” y que “los medios de comunicación están sacando los casos que la Embajada quiere”, tras lo que arremetió contra el Consulado de Marruecos en Algeciras, que “tampoco nos dicen nada”.
“Desesperadas”, han escrito a los medios de su país, que “no nos hacen caso”, e incluso, una carta para el Rey para “pedir una solución ya, pues solo en España seremos unos 1.400 atrapados”.
Sara solo quiere que la dejen volver a su casa y poder cuidar de sus hijos pues su marido se está encargando de todo y “como sale a hacer la compra podría infectar al bebé de 9 meses” y a los hijos mayores.

España prorroga el cierre de la frontera hasta el 25 de abril

La frontera de Ceuta con Marruecos se ha convertido en motivo de debate estrella porque de su apertura o del mantenimiento de su cierre dependen muchas familias a uno y otro lado del paso. El Gobierno de España tiene claro que debe seguir cerrada, por eso se ha decretado la prórroga por otros 14 días de ese cierre. Una prórroga decretada mediante una orden firmada por el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, que entrará en vigor en la medianoche de este sábado y mañana domingo, estando vigente hasta las 24.00 horas del sábado 25 de abril, aunque está sujeta a nuevas extensiones en caso de necesidad.
La prórroga se enmarca dentro de la activación del artículo 28 del Código de Fronteras Schengen, que permite restablecer temporalmente los controles en las fronteras interiores en situaciones como la actual. Esta medida en las fronteras exteriores entró en vigor el 23 de marzo y sigue en vigor.

Transfronterizas, marroquíes atrapados y una OPE en el aire

Y en torno a esta prórroga asoman las cuantiosas historias de personas bloqueadas a uno y otro lado del paso fronterizo. En Marruecos, los casos de familias enteras que no pueden salir, muchas de ellas marroquíes residentes en España que habían viajado por motivos familiares, en algunos casos son españoles ya porque han obtenido la nacionalidad. También al otro lado esperan los trabajadores transfronterizos, en especial las mujeres que prestaban servicios en casas que están siendo víctimas de bajas masivas por sus empleadores.
Y en Ceuta, el drama lo representan los marroquíes bloqueados en nuestra ciudad, aquellos que quedaron atrapados y a los que les sorprendió el cierre del paso fronterizo sin poder salir. Marruecos no ha aceptado excepción alguna para su entrada y regreso a su país de origen.
Así que, de momento, España mantiene la orden de cierre de las fronteras y Marruecos, que clausuró la suya antes: el 13 de marzo, mantiene similar postura. ¿Cuándo se retomará la tranquilidad? Hay quienes no ven la luz siquiera hasta el verano. Y ojo, que hay un ‘evento’ clave: ¿podrá ponerse en marcha la Operación Paso del Estrecho si las puertas fronterizas no se abren? Esa es una de las grandes dudas.

Más de 22.000 arrestos en Marruecos por vulnerar el confinamiento sanitario

Un total de 22.542 personas han sido arrestadas por la policía marroquí en todo el país por infringir las normas del confinamiento sanitario a domicilio que entró en vigor el pasado 20 de marzo para frenar la propagación del coronavirus.

La Dirección General de Seguridad Nacional (DGSN, policía) explica que la mayoría de los casos son por desobediencia y rechazo a las medidas de emergencia sanitaria, que incluyen el confinamiento domiciliario y el porte obligatorio de mascarillas para los autorizados a salidas exteriores.

Entre las razones de los arrestos también figuran los agrupamientos, incitación a aglomeraciones y desobediencia, más los desplazamientos y circulación sin una autorización escrita, indica la DGSN en un comunicado.

La mayoría de las detenciones se realizaron en Casablanca (3.611), seguida por la capital, Rabat (2.950).

La DGSN asegura que los efectivos de seguridad intensificarán las operaciones de control en todas las ciudades del país para garantizar la seguridad sanitaria de los ciudadanos en aplicación estricta del estado de emergencia sanitaria, que durará en un principio hasta el 20 de abril.

Durante el período del «estado de emergencia sanitaria» está prohibida cualquier actividad o reunión de personas y se permiten solo desplazamientos de personas que trabajan en sectores vitales, u otro tipo de desplazamientos de carácter necesario, siempre justificado con una autorización escrita.

Los comercios y farmacias permanecen abiertos solo hasta las 18.00 horas.

Las infracciones al confinamiento sanitario suponen una pena de entre uno y tres meses de cárcel y/o multas de entre 300 y 1.300 dirhams (entre 30 y 130 euros).

A día de hoy, hay un total de 1.431 casos de contagio del Covid 19, de los que hay 105 fallecidos y 114 personas que se han curado.

El rey y Mohamed VI analizan la evolución de la pandemia de coronavirus

Felipe VI ha mantenido este viernes una conversación telefónica con el rey de Marruecos, Mohamed VI, en la que han analizado la evolución de la pandemia de coronavirus y la solidaridad internacional para hacerle frente.

Esta es la segunda vez que los jefes de Estado de los dos países conversan para tratar las consecuencias del COVID-19 y las medidas que se están aplicando para combatir al virus.

Fue el pasado 13 de marzo cuando los dos reyes mantuvieron una primera conversación, poco después de que los pasos fronterizos terrestres entre España y Marruecos en las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla quedaran cerrados como medida preventiva.

La llamada forma parte de los contactos que está manteniendo el rey con otros jefes de Estado para abordar la crisis sanitaria y, según Zarzuela, compartir la necesidad y voluntad de combatirla desde la colaboración común y global.

En las últimas semanas, los reyes han hablado con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y su esposa, Melania, y se reunieron en París con el presidente francés, Emmanuel Macron, y su mujer, Brigitte, dos días antes de la declaración del estado de alarma.

Además, Felipe VI ha conversado con el emperador Naruhito de Japón y con otros cuatro jefes de Estado: Marcelo Rebelo de Sousa (Portugal), Sergio Mattarella (Italia), Reuven Rivlin (Israel) y Kaïes Said (Túnez).

Felipe VI aplaude «el redoblado esfuerzo» de la Policía y la Guardia Civil

Los reyes han transmitido este viernes su «felicitación y ánimo» a las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado por «el redoblado esfuerzo» que están desempeñando durante la crisis del coronavirus para hacer cumplir las normas del estado de alarma y colaborar en las necesidades sociales por el confinamiento.

El rey ha trasladado este mensaje al comisario jefe provincial de León, Miguel Ángel de Diego, y al jefe de la Comandancia de la Guardia Civil en Córdoba, teniente coronel Juan Carretero, en sendas conversaciones telefónicas desde el Palacio de la Zarzuela, han informado fuentes de la Casa Real.

A los dos mandos provinciales les ha pedido que hagan extensivo su reconocimiento a los miembros de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado a su cargo en sus demarcaciones.

Don Felipe ha valorado «el redoblado esfuerzo que se está realizando, haciendo cumplir toda la nueva normativa establecida por el estado de alarma».

También por la colaboración solidaria de los cuerpos de seguridad «en muchas necesidades sociales incrementadas durante el confinamiento general de la población», según las fuentes.

A la Policía Nacional y a la Guardia Civil se unieron hace días, por decisión de Felipe VI, los miembros del Servicio de Seguridad de la Casa del Rey, que cooperan en diferentes misiones.