La imagen de familias y amigos disfrutando de una jornada veraniega en la playa de Benítez y el Trampolín ha sido sustituida por la de miles de inmigrantes asentados en estas costas de Ceuta.
Y es que, lo que comenzó con la construcción de algunas cabañas aisladas en la playa del Trampolín tras la entrada masiva de inmigrantes de los días 30 y 31 de julio se ha convertido en un auténtico asentamiento ilegal en el que conviven miles de personas y que va desde el final de la playa de Benítez hasta la explanada de la antigua fábrica de Guano.
Y no solo. Allí han construido su propia ‘ciudad’ en la que no les falta de nada. Desde negocios de ropa hasta puestos de comida, enseres variados y peluquerías, entre otros.
Mientras tanto, los vecinos de esas barriadas de Ceuta ven cómo han perdido sus playas. Tanto es así, que esos lugares en los que disfrutaban del verano con amigos y familias han quedado atrás y no saben si en algún momento volverán a ser los mismos.
Un asentamiento que comienza en Benítez
La imagen que proyectaba la playa de Benítez este lunes 14 de septiembre es muy diferente a la que se podría ver en años anteriores, cuando los ceutíes aprovechaban los últimos días de verano mientras el tiempo lo permitiera.
Por el contrario, y a pesar del calor que este lunes se sentía en la ciudad, el inicio de la playa hoy estaba vacío. Una estampa desoladora que muestra la nueva normalidad en la que se encuentra sumida Ceuta.
Sin embargo, conforme avanzábamos en dirección a la desaladora, la situación cambiaba radicalmente. Los inmigrantes han empezado a formar un nuevo asentamiento que va desde la mitad de la playa de Benítez hasta la zona pegada a esta instalación crítica de la ciudad.
Allí se podían ver cientos de estructuras utilizadas como alojamiento por los propios inmigrantes. Algunos estaban hechos con tiendas de campaña y telas, mientras que otros habían utilizado cañas y otros materiales que han ido encontrando y que les servían para crear el que sería su nuevo hogar temporal.
Y es que, allí hacen vida cotidiana como harían en cualquier otro sitio o cualquier persona. Mientras algunos todavía dormían, otros se hacían el desayuno con hogueras que les permitían cocinar diferentes platos, como huevos revueltos.
Así empezaban una nueva jornada sin saber qué les depararía el día.
De la desaladora al Trampolín
Al salir de los asentamientos ilegales de esta playa nos desplazamos hasta el Trampolín. En ese tramo de la calle, el tránsito de personas inmigrantes es muy elevado, una realidad que contrasta con la presencia habitual de deportistas que frecuentaban esta zona.
Una vez en la playa del Trampolín, la imagen que se ve es difícil de describir con palabras. Las cabañas y chabolas se extienden por toda la playa y se cuentan por cientos o incluso miles y, con ellas, los inmigrantes que allí conviven.
De hecho, cada día son nuevas construcciones las que se crean, ya que como hemos podido comprobar, este mismo lunes varios grupos de inmigrantes daban forma a estos alojamientos hechos de manera primitiva.
Además, las construcciones ya se distribuyen en varias filas, desde la orilla hasta el final de la arena.
El ‘zoco’ del Trampolín
Una de las imágenes que más impacta de este asentamiento ilegal es la realidad alternativa en la que se encuentran inmersos.
Y es que, caminando por esta zona te encuentras desde una mezquita hasta diferentes puestos en los que los inmigrantes adquieren lo que necesitan para el día a día por un precio muy bajo.
Así, pueden comprar desde ropa hasta zapatillas, fundas de móviles, tarjetas SIM y cargadores.
También hay puestos de comida y bebida en los que venden zumos, refrescos, agua, barras de pan, quesos, galletas… Y no solo eso, incluso hay quien ha dado un paso más haciendo comida a la brasa.
Otra de las cosas que pueden hacer estos inmigrantes es ponerse ‘guapos’, ya que cuentan con barberías en las que cortarse el pelo y afeitarse la barba.
Y, mientras tanto, los servicios de limpieza de la ciudad trabajan cada día en esta zona para recoger los residuos que ellos generan. Como nos han indicado, pueden juntar más de 500 kilos de basura en cada jornada.
Hasta la antigua fábrica de Guano
El asentamiento del Trampolín se extiende por toda la zona costera hasta las rocas que dan a la explanada de la antigua fábrica de Guano, un espacio que el Gobierno planteó utilizar para instalar un recurso de acogida temporal.
Finalmente, eso no ha sido así y los propios inmigrantes han montado allí sus tiendas de campaña. Unas construcciones que llegan hasta el final de la explanada y en los que viven cientos de inmigrantes.
Además, cabe recordar que fue en este espacio donde se dispusieron duchas y baños portátiles para que estas personas pudieran cubrir algunas de sus necesidades básicas.
El incumplimiento de la normativa municipal
Al final de esta explanada termina el conjunto de asentamientos montados de forma ilegal por los inmigrantes y que incumplen con la ordenanza municipal, según la cual está prohibido hacer fuego y barbacoas, instalar tiendas de campaña, casetas o acampar a cualquier hora; así como la venta sin autorización en la zona de playa.
A esto hay que sumar el daño medioambiental que esta situación está causando en esta zona costera de Ceuta y que puede agravarse si no se ofrece una solución rápida y contundente.
También está el miedo de que este asentamiento siga creciendo y acabe ocupando toda la playa de Benítez.
En definitiva, entre lonas, cañas, hogueras, puestos de comida y pequeños comercios, se ha ido creando una nueva realidad que cambia el paisaje de esta parte de la ciudad y que entristece a todos y cada uno de los ceutíes.




