Detenido por agredir a una mujer tras pedirle favores sexuales y robarle 100 euros

La víctima ha sufrido una luxación de muñeca

Agentes de la Policía Nacional de la Jefatura Superior han detenido al presunto autor de un delito de robo con violencia e intimidación cometido contra una ciudadana marroquí.

«Los hechos ocurrieron sobre las 20:00 horas del pasado día 5 de este mes, cuando la víctima se encontraba en la parte trasera del Hospital de la Cruz Roja, momento en el que fue abordada por el presunto autor, el cual le solicitó favores sexuales a cambio de dinero y, al negarse ésta, fue agredida por el varón, provocándole una luxación de muñeca y sustrayéndole los 100 euros que en ese momento portaba la víctima», explican desde la Policía Nacional a través de una nota de prensa.

Tras interponer la víctima la correspondiente denuncia, funcionarios adscritos a esta Jefatura Superior especializados en la investigación de delitos violentos, iniciaron las correspondientes averiguaciones tendentes al esclarecimiento de los hechos y a determinar la presunta autoría de los mismos. Así se logró identificar a A. B., de 28 años de edad, de nacionalidad argelina, procediendo a su detención e instruyendo el correspondiente atestado policial.

El detenido ha sido puesto a disposición de la Autoridad Judicial.

Atrincherado un hombre armado en Algeciras tras herir de bala un guardia civil

En la barriada El Saladillo

Un agente de la Guardia Civil ha resultado herido en Algeciras al recibir un disparo durante una intervención en la barriada de El Saladillo.

Los agentes realizaban una operación en la Calle García Lorca de esta barriada cuando se ha producido un tiroteo en el que ha resultado herido en una pierna un guardia civil.

Atrincherado en una vivienda

A las 10.30 horas un hombre permanecía atrincherado en su vivienda, que ha sido cercada por los agentes, y se han producido disparos. Según Europa Sur, hay varias personas en la vivienda y la persecución comenzado en Marbella.

Hasta el lugar de los hechos se han desplazado agentes de la Policía Nacional, a quien compete esta zona, por lo que son varias decenas de agentes las que intervienen en este suceso en estos momentos.

La Policía Local de Algeciras ha cortado las calles adyacentes a la vivienda en la que permanece atrincherado un individuo.

Vídeo: Europa Sur

“Mi intención era mantenerle despierto”

Juan Antonio V. es el policía en prácticas que entró dentro del ‘García Lorca’ con Ismael, afirmando que fue “una experiencia terrible”

Han pasado ya seis días desde que Ismael D., el policía nacional de 35 años, cayó desde lo alto de la cubierta del colegio García Lorca. Su compañero de zeta durante esos días, Juan Antonio V., agente en prácticas, se encuentra fuera de Ceuta desde la misma mañana en que ocurrió el accidente, debido a que cuenta con unos días de vacaciones, pero sigue muy afectado. Ha sido una experiencia traumática para alguien que lleva nada más que unos meses en la calle, desde el pasado mes de julio.

Ismael y Juan Antonio estaban de turno esa noche. Unas horas después saldrían del servicio y contarían con unos días de descanso. Recibieron alrededor de las 03.30 horas una llamada de la central del 091 para que se dirigieran a la mayor velocidad posible hacia el centro escolar. Un aviso que también tuvieron otros vehículos que pusieron rumbo hacia la zona. Unos vecinos habían visto en el interior a dos personas sospechosas. Nada más llegar, Ismael y Juan Antonio no se lo pensaron. Mientras que el resto de compañeros establecían un perímetro de seguridad alrededor del establecimiento escolar, los dos deciden entrar dentro: “Entramos dentro del colegio. Saltamos el muro por la parte más cercana del edificio, por uno de los laterales. Un vecino nos indicaba por donde estaban los supuestos ladrones. Logramos acceder gracias a una de las vallas de obras amarillas”.

Reconocimiento

Su primera decisión al encontrarse ya en el interior del colegio es dar una batida de reconocimiento y buscar si había alguna puerta o ventana forzada, pero la mencionada batida resulta negativa. Eran dirigidos en todo momento por un vecino que, desde su atalaya privilegiada, se encontraba en un piso alto de uno de los edificio colindantes y les informa de que los dos supuestos ladrones se habían subido a la cubierta de la pista deportiva. Se encaminaban hacia allá. Nada más que subió Ismael, “porque era imposible que subiéramos los dos. Me quedé junto al edificio. Ismael se subió a mis hombros, se puso de pie y desde ahí se enganchó a la cornisa y accedió a la cubierta”.

Mientras que Ismael comienza a dar sus primeros pasos por la cubierta de la pista deportiva, Juan Antonio se queda cerca del edificio del centro, a unos diez metros aproximadamente. A ninguno de los dos se le podía pasar por la cabeza que, en escasos segundos, todo iba a cambiar. Pisó una de las claraboyas y se precipitó al vacío. A su compañero, como nos reconoce, se le paró hasta la respiración. Sin embargo, el policía logró agarrarse a una de las estructuras de la cubierta.

“No podíamos subir los dos a la cubierta. Ismael se subió a mis hombros y se enganchó”

Nos narra nuestro interlocutor que “lo primero que se me pasó por la cabeza es que Isma pudiera recuperarse y volver a subir por donde había caído, pero era muy difícil. Para mí era imposible subir hasta donde se encontraba ni podía pararle en caso de que cayese. Nada más que podía pedir ayuda a los compañeros que estaban fuera y a la sala del 091”. Intentó mantener la calma en todo momento y Juan Antonio reconoce que “no sé qué tiempo estuvo colgado, porque, en momentos como esos, el tiempo pasa como si fuera una eternidad. Lo mismo fue un minuto o menos. No lo sé. Pedía ayuda y le decía que intentase cogerse de la mejor manera para que no se cayese”.

Sin embargo, sobrevino la tragedia y vio cómo su compañero caía desde una altura de más de diez metros. Se acercó rápidamente hasta Ismael, mientras daba aviso de lo que había sucedido, lo que se podía esperar; a los compañeros que estaban fuera para que aligeraran en lo máximo la manera de entrar dentro del colegio y que pudiera el policía herido ser atendido por los servicios del 061.

Juan Antonio intentó abstraerse del mundo que le rodeaba. Sabía que allí nada más que estaban los dos: Ismael y él. Las primeras palabras que le dijo era que se moría, pero pudo aplicar las enseñanzas que había recibido. Lo primero “que hice fue ponerle lateralmente, en posición de seguridad. Él ya había caído de lado e intenté moverle lo menos posible. Le realicé un triaje y una baremación para ver su estado. Le hacía preguntas para ver si contestaba de manera adecuada y ver qué era lo que le dolía. Otra preocupación que me agobiaba era ver si tenía sensibilidad en las piernas y en los brazos”.

“Es nuestra profesión. Nos jugamos la vida todos los días y contamos con ese riesgo”

No le quedaba más remedio que seguir aguantando, seguir hablando todo lo posible con Ismael. Cerraba los ojos de vez en cuando y éso no le convenía. Por ello, Juan Antonio explica que “le comentaba que nos íbamos a ir a bucear, porque había veces que cerraba los ojos. También le gusta la pesca submarina y le animaba. Quería darle conversación y que no cerrara los ojos, porque podía haber perdido el conocimiento, hubiese parado la función motora y hubiera fallecido. Mi intención era mantenerle despierto”.

Al igual que le sucedió durante el tiempo en que su compañero permaneció colgado de la estructura de la cubierta, en que no sabía cuántos minutos habían transcurrido, le pasó mientras le atendía allí en el suelo de la pista deportiva: “Unos minutos que fueron eternos, desconozco qué tiempo pasó”.

Respiró cuando los compañeros entraron y también los servicios del 061 que ya se hicieron cargo de Ismael. Había sido la experiencia más impactante que había vivido en los escasos meses que lleva como policía en prácticas. “Ha sido una experiencia muy fuerte, pero es la parte más fea pero con la que ya contamos nosotros. Es nuestra profesión. Nos jugamos la vida todos los días y contamos con ese riesgo”.

“Ismael es un buen compañero y muy buena persona”

Juan Antonio lleva en Ceuta desde el pasado mes de julio y permanecerá hasta mayo, cuando termine su período de prácticas y ya entonces será cuando reciba el despacho como policía y le vendrá su primer destino como profesional. Reconoce que “me ha tocado trabajar con él en alguna ocasión y la verdad es que es muy buen compañero y muy buena persona”. En este último turno que había tenido de seis días “he trabajado con él, codo con codo, durante tres o cuatro días. nada más”.

No ha podido hablar con Ismael, ni con su familia a lo largo de estos últimos días, aunque sí ha estado informado por otros compañeros del estado que tenía el policía herido. Sin embargo, afirma que en cuanto regrese a Ceuta que será para dentro de unos seis o siete días aproximadamente, lo primero que quiere es ir a ver a su compañero de zeta, si es que éste también ha vuelto a Ceuta después de someterse a la operación del codo en el Hospital jerezano donde fue trasladado hace unos días.

Y es que Juan Antonio también ha tenido que asumir todo lo que ha pasado, éso que el mismo ha reconocido que ha sido una “verdadera experiencia traumática”.

La prisión, vacía ya de presos, podría sustituir a ‘Punta Blanca’

Ayer se coordinó el traslado de los internos a Mendizábal, ahora se baraja el uso de la antigua cárcel

La vieja prisión de Los Rosales, ya vacía de internos después del traslado organizado ayer por Instituciones Penitenciarias y la Policía Nacional, podría sustituir al centro de ‘Punta Blanca’. Es la oferta que se le ha cursado a Menores, que esta misma semana comprobará unas instalaciones que, ya de por sí, avanzan que son demasiado grandes. Descartado está que pueda suplir a ‘La Esperanza’ a pesar de que la Jefatura Superior reclama urgentemente disponer de la sede prometida.

A falta de que se aclare este extremo, la penitenciaría de Los Rosales echaba ayer el cierre tras la marcha de los 200 internos que ocupan ya las celdas de Mendizábal a donde llegaron en autobuses.

El traslado se desarrolló lento porque eran muchos los pasos dados, cacheando a cada uno de los internos antes de su entrada en el autocar que los trasladaba al centro que ha supuesto una inversión de 140 millones.

A partir de hoy se cierra un capítulo en Los Rosales, la barriada que lleva años conviviendo con esta prisión que ahora echa el cierre. El centro penitenciario de Mendizábal tiene 648 celdas distribuidas en diez módulos residenciales, además de un módulo de régimen cerrado, ingresos, salidas y tránsitos, enfermería, así como un edificio sociocultural y deportivo con gimnasio, aulas formativas, biblioteca y polideportivo.

Su inauguración ha llegado de la mano de cuantiosas críticas vertidas por los sindicatos con representación en este sector porque, dicen, no conocen bien el centro ni han sido preparados para su custodia.

 

Ismael, el policía herido, será operado en Jerez

Le están haciendo varias pruebas estos días en el hospital jerezano

Ismael está desde el sábado al mediodía en un hospital jerezano, a dónde le han trasladado debido a que allí hay un traumatólogo especialista en las roturas de brazos. Allí le van a reconstruir el codo. Le están haciendo pruebas y más pruebas, pero no pierde el buen humor, a pesar de todo lo que tiene encima y ha podido hablar con sus compañeros del sindicato. Estos mismos confirman que es el propio Ismael el que les da ánimos.

Recordemos que cuando el policía herido llegó al servicio de Urgencias del Hospital Universitario se temía por su vida y así fue durante las primeras horas. Hubo instantes en que no contaban con él. El primer diagnóstico fue fractura de cadera, de fémur y del brazo. Pero las esperanzas se incrementaron cuando le realizaron un TAC y no tenía ninguna herida interna. Esa misma tarde del miércoles fue operado por los traumatólogos ceutíes, pero nada más que de la cadera y del fémur. Siguió en la UCI durante todo el jueves y el viernes a mediodía decidieron trasladarle a planta. Pero se seguían con las gestiones para ver qué se iba a hacer con el codo y esa misma noche se decidió que una ambulancia le llevaría hasta Jerez el sábado por la mañana.

Está previsto que la operación le sea realizada el jueves por la mañana y mientras tanto le están preparando. Lo cierto, es que quiere regresar a Ceuta lo más pronto posible.

“Algunos centros sanitarios privados tienen un riesgo alto de acción delictiva”

  • José Luis Fernández Peire, interlocutor policial territorial sanitario, ha realizado el catálogo que evalúa la seguridad en la red asistencial

  • Asesorará sobre medidas para prevenir y reducir las agresiones al personal

El interlocutor policial territorial sanitario surge a raíz de la Instrucción 03/2017 de la Secretaría de Estado de Seguridad sobre medidas policiales a adoptar frente a agresiones a profesionales de la salud. Ceuta es una de las autonomías pioneras en su creación. La Jefatura Superior de la Policía Nacional en Ceuta ha designado al inspector José Luis Fernández Peire para esta figura, quien cuenta con la cobertura de la Brigada de Seguridad Ciudadana y con cuyo jefe tiene que reunirse cada 15 días para comentar los incidentes en el ámbito sanitario. El inspector también trabaja estrechamente con la Brigada de la Policía Judicial porque son ellos quienes investigan estos delitos una vez presentada la denuncia. “Detrás de mí tengo a todo un equipo policial y eso es importante”, destacó Fernández.
Hace unos días, una representación del Cuerpo y de Ingesa se reunió para cumplir con una de las directrices que contiene la Instrucción: la elaboración de un catálogo de centros médicos donde valoraron los riesgos de acción delictiva que se pueden cometer en los mismos jerarquizados en nivel bajo (medidas permanentes de seguridad); medio (solo medidas parciales como algún vigilante en horas concretas o alarma contratadas con empresas receptoras de las mismas) y alto (carecen de cualquier medida de seguridad). A partir de este catálogo que ya está terminado y el interlocutor policial territorial sanitario lo ha remitido a Madrid, el interlocutor policial territorial sanitario asesorará a los centros que lo soliciten sobre la adoptación de medidas encaminadas a que los profesionales de la salud se sientan más protegidos en su labor diaria con el público.

–¿Por las cifras de agresiones, entiendo que los centros sanitarios públicos tienen un nivel de riesgo medio o alto?

–No. Precisamente, el nivel de riesgo en los centros públicos de Ceuta es bajo. En este catálogo son los que tienen mayor medidas de seguridad y lo digo con bastante conocimiento puesto que ya los he inspeccionado ¿Por qué? Porque todos tienen medidas de seguridad permanentes que están compuestas por vigilantes de seguridad, en algunos de ellos 24 horas como es el Hospital Universitario, y en otros durante el horario de apertura al público como son los ambulatorios y la clínica de Benzú. Sin embargo, los centros privados carecen de más medidas de seguridad en Ceuta. Hay algunos que están catalogados como nivel de riesgo alto porque no tienen ninguna medida de seguridad y otros medio porque tienen algunas como cámaras y alarmas. Pero, repito, serán informados sobre aquello que necesita y si ellos lo quieren implementar y colocar tanto para la prevención como la reducción del riesgo.

–Pero la percepción es que el mayor número de agresiones se da en el centro del Tarajal y en los servicios de urgencias (Hospital y SUAP), ¿es esa la tendencia?

–Sí, el interlocutor es de reciente creación pero existe estadística anterior que indica que los sitios más conflictivos han sido siempre el servicio de urgencias, que allí hay vigilantes de seguridad 24 horas porque reciben a personas en un momento de excitación. Yo rogaría encarecidamente que estas personas que se van a poner en manos de profesionales no les pongan nerviosos porque, si encima, él que le va a atender se va poner nervioso pues todo va a ser mucho más complicado. Entiendo que la gente llega nerviosa, quieren que les atiendan los primeros y no quieren esperar, pero de ahí a llegar a una agresión… Eso no se puede consentir. Por eso vamos a estar los medios policiales para atender esas necesidades. Y, efectivamente, el Tarajal por el tipo de actividad que desarrolla también es un poco más conflictivo y estaremos con ellos en contacto para poder elaborar unos planes de seguridad.

–¿Un perfil de agresor es ese pero, ¿qué otros escenarios acaban en agresión?

–Las enfermedades mentales pueden conllevar más conflictividad y, para eso, existe ya un protocolo donde se pide colaboración policial para el traslado de estas personas que sufren este tipo de enfermedades. Luego están las personas que han sido consumidoras de sustancias estupefacientes, psicotrópicas, que se les facilita la metadona… Pues claro, pueden llegar en un estado un poco más de necesidad perentoria y pueden ser más violentos y agresivos. También se está estudiando y preparando los servicios que se van a poner en marcha para que el resto de los ciudadanos que están allí no sufran las consecuencias y que los médicos y enfermeros que les atienden se sientan seguros. El Hospital de Ceuta con todo el equipo directivo está estudiando ese tema para que esos servicios vayan mucho mejor.

–Como medida física, ¿considera necesaria la implantación de arcos de seguridad en los centros públicos?

–En concreto, parece ser que en el Hospital están estudiándolo para prevenir que personas puedan portar algún tipo de arma a estos centros y que serían controlados por los profesionales de la seguridad. Para desarrollar bien ese trabajo tenemos que contar con la colaboración de los vigilantes de seguridad y seguridad privada que tengan los centros. Son ellos los primeros que se van a tener que enfrentar con el agresor los primeros y apoyar al médico, al enfermero o a cualquier personal. Y si es muy urgente, llamar al 091 que es una posibilidad que sigue existiendo y enviará rápidamente vehículos policiales con sus funcionarios que actuarán en situ. Ellos serán la atención primaria urgente ante una agresión. Posteriormente se valorará por parte del interlocutor cuál ha sido el tipo de delito, si lo ha habido o no, y del mismo modo la agresión o lo que sea.

–¿Qué otras medidas disuasorias puede establecer la Policía Nacional?

–Se va disponer que nuestros vehículos del 091 realicen visitas periódicas a los centros sanitarios para que hagan acto de presencia desarrollando esta actividad de prevención. Con periodicidad, pasearán y se estarán viendo por los centros sanitarios para que sepan los ciudadanos que la Policía Nacional está para lo que necesiten. Se ha dado ya la orden para que, cuando hagan el distrito, se bajen del coche y se den una vuelta.

–¿Qué opina de incorporar la autodefensa a la formación que se da al personal sanitario?

–Siempre viene bien para cualquier tipo de agresión, no solo en el ámbito sanitario. Estar preparado siempre será positivo porque estas personas no agreden solamente a los médicos, sino también a otras personas que estén por delante, que les afeen la postura de que han podido colarse… Y, entonces, puede reducir a uno que sea violento antes de que cometa un hecho delictivo. Pero nosotros le vamos a dar una serie de información, en fechas más adelante, para que sepan dirigir también este tipo de actitudes y actividades que desarrollan en su trabajo. Le vamos a dar formación pero no en autodefensa.

–Cuando la Instrucción 03/2017 dice que el interlocutor hará un seguimiento individualizado de cada caso, ¿a qué se refiere?

–Consiste en que, en un primer momento, por parte de la Policía Nacional se va a pedir siempre la presentación de denuncia para que quede constancia de ese presunto delito porque, de lo contrario, todo queda en agua de borrajas. Se hará un seguimiento en los juzgados y luego se verá si hay una condena o no. También por parte de los servicios médicos tengo entendido que se van a personar en la causa sus propios gabinetes jurídicos y también los de los colegios de Médicos y Enfermería manifestaron que quieren hacer un seguimiento. A través de la prensa, publicar la sanciones que se hayan puesto y sirvan para que los demás vean que esto no es un juego y reviste gravedad la agresión a los profesionales de la salud.
A raíz de la reforma del artículo 550 del Código Penal, se considera atentado los delitos cometidos, entre otros, contra los funcionarios sanitarios que desarrollen su actividad profesional en el ejercicio de las funciones propias de su cargo o con ocasión de ellas.

Subsaharianos, menores y argelinos intentaron colarse aprovechando la avalancha

  • Los policías nacionales y los guardias civiles se vieron superados por los camalos

Más de 1.500 personas protagonizaron en la tarde noche de ayer una avalancha en la frontera. Después de permanecer varias horas cargados de bultos intentando cruzar a Marruecos y tras saber que los controles aduaneros en el lado vecino se habían relajado, todas las personas retenidas en las proximidades de la frontera salieron a la carrera. Unos pocos guardias civiles y policías nacionales se veían frente a la masa de hombres y mujeres.
Pudo haber ocurrido una tragedia. Las escenas recuerdan las vividas hace un año, de nuevo el espacio fronterizo está marcado por el caos.
Lo que está ocurriendo es el reflejo de una clara ruptura de relaciones. No hay conexión entre ambos lados y todo funciona de forma aleatoria. Sin hoja de ruta sin concierto.
Los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado que se encontraban, en esos momentos, de servicio en la misma frontera del Tarajal tuvieron que frenar una entrada de subsaharianos, menores y argelinos, que querían aprovechar la salida en tropel de estos ciudadanos marroquíes para entrar ellos en nuestra ciudad. Venían en sentido contrario hacia donde iban los porteadores, pero tanto Policía Nacional como Guardia Civil lograron que no penetrara ninguno. Por lo visto, el grupo más numeroso era el de los subsaharianos.
En Marruecos se vivieron ayer las peores escenas, con varias mujeres heridas al querer entrar en nuestra ciudad. Hubo avalanchas y las ambulancias se llevaron a varias heridas. Pasó ayer pero lleva pasando toda la semana.

Porteadores

Los porteadores pasan por Tarajal 1 y Marruecos no controla nada, ni discrimina a los que quieren acceder.
Muchos ceutíes que se están dedicando al porteo o que sencillamente cruzan con alguna bolsa de mercancía denuncian que les retiran el pasaporte en Marruecos y les golpean. La tensión va a más. Cada jornada es peor que la anterior.
La falta de efectivos es también una evidencia y la falta de operatividad de carriles también. La Policía se comprometió a abrir varios este viernes. Después de lo ocurrido no se sabe a ciencia cierta qué pasará. Porque ya no hay orden, todos los días hay colas y caos. Las autoridades no informan oficialmente de lo que sucede.

La Policía Nacional abre dos carriles porque remite la presión migratoria

  • Su previsión es doblar la cifra de accesos actual a partir de la noche de este jueves.

  • A pesar de esa ampliación, el estricto control documental sigue por el Nivel 4 de alerta.

  • Ceuta lleva una semana de calma tras un periodo que sumó seis intentos de entrada.

La Jefatura Superior de la Policía Nacional ha informado de la apertura, en la frontera del Tarajal, de dos carriles de entrada de vehículos en Ceuta. Esta Fuerza de Seguridad del Estado, encargada del control documental en el primer puesto que se encuentra el conductor que viene a la ciudad, duplica así el número de accesos, es decir, que pasa de uno a dos. Una ampliación que, según comunicó este Cuerpo, tiene previsto poner en marcha a partir de la noche de este jueves.
La presión migratoria que Bab Sebta –lado marroquí– y Tarajal I –lado español– sufren desde la incursión en Ceuta de 187 inmigrantes que superaron a la carrera todos los filtros de seguridad –el pasado lunes 17 de agosto– obligó a la Delegación del Gobierno a ordenar el establecimiento de esa restricción de carriles como ‘cortafuegos’ ante nuevos intentos masivos de entrada irregular.
A pesar de esta normalización del acceso a la ciudad, las comprobaciones exhaustivas de los documentos de conductor y pasajeros se mantendrán, según la Policía Nacional. No obstante, esos controles en ningún caso se prolongan durante 15 ó 20 minutos, según el Cuerpo, como denunciaron de forma pública usuarios bloqueados durante horas cuando se dirigían a la ciudad.
Esos controles serán estrictos puesto que, como recordó el Cuerpo Nacional, España permanece en nivel de alerta terrorista 4 –de una escala de 5– aunque con medidas adicionales en determinadas infraestructuras y lugares de gran afluencia –con especial incidencia en zonas turísticas–, además de intensificar la prevención de los atentados, reforzar las unidades de reacción rápida ante atentados y estrechar la coordinación con las policías locales.
La ciudad autónoma dejó atrás una de las semanas en las que las Fuerzas de Seguridad han soportado mayor presión migratoria, con alrededor de seis intentos de entrada de inmigrantes, a la que ha seguido otra semana de calma aunque con el mismo nivel de alerta activado ante el riesgo de que se produjesen nuevos saltos a lo largo del perímetros fronterizo entre España y Marruecos.
La debilidad paulatina en los acercamientos de personas a la valla, y al propio puesto fronterizo, han propiciado que la Policía Nacional determine la apertura de un segundo carril para los vehículos.

La Operación Fin de Feria arranca con 24 inmigrantes interceptados

  • Policía Nacional y agentes de la Minerva hicieron aflorar a los ocultos con sus controles.

  • Guardia Civil frenó nuevos intentos de subirse una vez superadas las inspecciones.

  • Feriantes tuvieron que echar por sí mismos a los magrebíes al no haber policías en el recinto ferial.

Acomodados en un recoveco entre la cabeza tractora y la carga; ocultos dentro de los ‘cochecitos’ que hasta el domingo hicieron reír a los niños; o camuflados entre los amasijos de hierros, ningún escondite es suficientemente incómodo como para dejar escapar un billete en clase clandestina a la Península. Un total de 24 inmigrantes fueron interceptados ayer en el transcurso de la denominada Operación Fin de Feria, que se desarrolla en Ceuta para evitar que los inmigrantes lleguen a la Península en los camiones que transportan las atracciones. Ocho de los extranjeros retenidos, todos de aspecto magrebí, eran menores de edad y todos marroquíes a excepción de tres argelinos.
Este es el balance provisional cuyos datos presentó ayer el delegado del Gobierno, Nicolás Fernández Cucurull, en su recorrido por el dispositivo encargado de detectar a personas que, en situación irregular, intentan introducirse entre el material que cargan los Feriantes rumbo a Algeciras. Unos filtros que, como en los últimos años, se centran más en el Puerto que en el recinto ferial. El operativo comenzó ayer por la mañana y estará en marcha al menos hasta hoy, mientras que los camiones terminen de abandonar la ciudad autónoma.
La Policía Portuaria se ocupó del estacionamiento de vehículos y remolques en el Dique de Poniente, donde la Policía Nacional y los agentes portugueses y suecos de la Operación Minerva inspeccionaron los camiones, incluso con perros adiestrados en la localización de personas ocultas. La Unidad Especial de Policía lusa (UEP) aportó sus conocimientos y la habilidad de un pastor belga que trabajó junto a los sabuesos de la Unidad de Guías Caninos del Cuerpo Nacional.
Para mayor seguridad de que ningún polizón iba a bordo, los vehículos también se sometieron a un segundo examen ocular y documental a cargo de la Unidad de Prevención y Reacción de la Policía Nacional (UPR), así como a los escáneres de detección de latidos de corazón en el interior, a cuyos mandos está la Guardia Civil. Una labor en la que participó también el Resguardo Fiscal y Fronteras del Instituto Armado. Los agentes tuvieron el refuerzo de la Unidad de Intervención Policial (UIP) y del Grupo de Reserva y Seguridad (GRS)
Aunque la mayor parte de las interceptaciones tuvieron lugar en el dique de Poniente mientras los camiones esperaban su turno, los guardias civiles descubrieron que los inmigrantes aprovechaban que los feriantes habían superado los controles para volver a probar suerte cerca de la zona de embarque. Al menos echaron el lazo a cinco de ellos cuando estaban a punto de deslizarse en cualquier recodo.
Siete de estos jóvenes magrebíes utilizaron una táctica similar al encaramarse, a la carrera desde una rotonda de la avenida Juan de Borbón, a la carga trasera donde un empresario portaba la atracción. Los feriantes consiguieron expulsar a cuatro de ellos cuando ya paraban en el dique de Poniente, pero los tres restantes fueron obligados a salir por los policías. “Aparte de la falta que cometan, ponen en peligro su integridad física”, advirtieron los agentes.
Ante la nula presencia de fuerzas de seguridad en el recinto ferial sobre las 7.00 de la mañana, fueron los propios feriantes quienes tuvieron que ahuyentar a los extranjeros, muchos de ellos aparentemente menores de edad, que intentaban colarse cuando desmontaban las atracciones. Ni la densa niebla jugó en favor de los inmigrantes que, finalmente, no consiguieron su propósito.
Los feriantes manifestaron su rechazo a aceptar dinero a cambio de hacer la vista gorda, aunque reconocieron que este año también recibieron propuestas. “Uno de estos chavales hasta me enseñó una riñonera llena de billetes en dirham. Me aseguraba que eran 3.000 euros. Fuí honesto y le dije que me dejase de molestar porque llamaría a la Policía. Otro le hubiese pegado un empujón y se hubiese quedado con el dinero”, se sinceró. El colectivo se quejó porque los inmigrantes que se cuelan suelen romper el material que almacena y son los empresarios quienes tienen que correr con los gastos de la reparación.

Tres agentes del CNP heridos en la avalancha

Un agente de la Policía Nacional permanece hospitalizado en el HUCE con rotura de tibia y peroné, sufrida tras la entrada masiva de esta madrugada. Está esperando a que sea intervenido en las próximas horas. Es el peor de los tres agentes del CNP que han resultado heridos con lesiones leves, uno en la rodilla, información que ha trascendido esta misma mañana ya que todavía no hay comunicado de la Delegación del Gobierno.

Los inmigrantes entraron a la carrera y en las labores de contención prestadas por el CNP se han producido estas bajas. En total han ingresado en el CETI 186 personas, y cuatro de los subsaharianos han quedado ingresados en el HUCE también con distintos traumatismos.

La entrada se ha producido por la frontera, mientras la Guardia Civil estaba blindando el perímetro fronterizo. El control del CNP era el primero que había establecido a pie de frontera.