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El Proyecto presentó el pasado mes la Programación Comunitaria que recoge las propuestas con las que comenzar a trabajar
Hace ya tres años que comenzó el Proyecto ICI en la ciudad autónoma. Aquello fue posible gracias a la implicación de diversas administraciones, entidades, asociaciones y vecinos que poseían una visión compartida del territorio de intervención, San José- Hadu y La Almadraba . Gracias a la colaboración de todas estas personas e instituciones, el pasado año se presentó la investigación participativa combinada con la escucha activa de una gran parte de estos protagonistas que dio como resultado la ‘Monografía Comunicativa de San José- Hadu y La Almadraba. Convivencia desde el Norte del Sur’, este era el primer paso para llegar al objetivo establecido, la elaboración de una Programación Comunitaria a raíz de la cual se implementarán las acciones en el territorio de trabajo.
El proceso comunitario fomenta la convivencia ciudadana entre culturas en dos barrios, San José-Hadú y La Almadraba, donde la diversidad cultural, étnica, lingüística y religiosa es más que evidente. Durante estos tres años ha trabajado con el propósito de generar una dinámica de convivencia intercultural y mejorar así las relaciones entre todos los miembros de la comunidad. La citada Monografía Comunitaria permitió recoger las opiniones de gran parte de la comunidad, y junto a un relato objetivo del territorio, posibilitó la creación de un conocimiento compartido por todos.
La elaboración compartida de dicho documento permitió llegar a un diagnóstico comunitario a partir de la construcción de espacios de trabajo con la Administración, los técnicos y profesionales, y vecinos, con el objetivo de identificar un reto común, una línea para trabajar conjuntamente, fue en ese momento cuando se asentaron las bases de la Programación Comunitaria.
Es entonces cuando se diseñan y desarrollan entre todos los implicados una serie de iniciativas, actividades o proyectos para dar respuesta al reto que planteaban los barrios, lo que supuso el surgimiento el pasado septiembre del Espacio Técnico de Relación (ETR), donde casi 40 entidades acordaron trabajar juntas desde una metodología comunitaria, para priorizar un único reto en el territorio de intervención. Así mismo se dividió el espacio en tres mesas sectoriales: de salud comunitaria, socioeducativa y de empleo comunitaria. Sobre la idea de trabajar para dar respuesta al nudo crítico, cada mesa sectorial llegó a un consenso sobre qué se podía hacer, qué actuaciones ya estaban funcionando y se podían mejorar aportando nuevas perspectivas y sumando ideas, y diseñó una o varias propuestas de actuación. Todas ellas son las que se recogen en la Programación Comunitaria que se presentó el pasado mes de marzo. El ETR, como instrumento de trabajo, encuentro, conocimiento y reconocimiento de recursos técnicos se reúne aproximadamente cada tres meses con el objetivo de efectuar un seguimiento parcial de dicha Programación, diseñar o rediseñar nuevas acciones y poner en común temas de organización y desarrollan del planteamiento de actuación. Ésta Programación se ha diseñado en torno a un tema que las tres mesas establecieron como clave para cambiar la situación del territorio, la educación.
Surge el reto de abordar las causas y consecuencias del fracaso escolar y del abandono escolar temprano en jóvenes. Para ello es esencial la implicación de las familias tanto fuera como dentro de los centros escolares, pues ello incrementa el éxito escolar de los mismos.Y es aquí donde entra ICI al plantear y desarrollar programas educativos comunitarios, donde se asocian actividades de los centros con programas del entorno más inmediato, ya que esto incide directamente en el éxito escolar de los niños y jóvenes. La Programación ha trabajado en la parte organizativa y de desarrollo para abordar las causas y consecuencias del fracaso y abandono escolar temprano desde tres líneas de actuación: infancia y familia, jóvenes y ciudadanía, todas ellas nutridas a su vez desde programas desarrollados desde las áreas educativa, sanitaria y participativa.
Acciones de la Programación
El proyecto innovador. Ésta ha sido la gran iniciativa desarrollada por ICI en Ceuta y que no se había hecho antes en ningún territorio de España donde se encuentra implantado la Intervención Comunitaria. Este proyecto innovador se traduce en una Escuela Comunitaria de Madres y Padres de San José-Hadú y La Almadraba y supone el primer paso hacia la creación de una comunidad educadora. Esta Escuela tiene ya unos meses de vida y nace para dar respuesta de manera integral al reto compartido de promocionar el éxito educativo en la infancia y la juventud. Fue creada como espacio común de trabajo colaborativo que apuesta por favorecer las relaciones entre familia, escuela y comunidad. Además en el proceso de construcción de ésta se halló la problemática de ausencia de participación familiar en uno de los cinco centros educativos que componen la Escuela. Por ello se decidió crear un grupo entre las presidentas de las otras cuatro AMPAS para que apoyaran al centro en cuestión, fue la semilla del grupo Inter-Ampa que funciona desde principios de curso y está generando grandes resultados.
Además el programa se alimenta de la actuación de otros factores como la comunidad saludable y la comunidad participativa, factores que implican también a las familias en su comunidad a través de una participación que mejora la convivencia y la cohesión social. Proyectos que ya están sentando sus bases o se estan fraguando. Algunos de ellos son: la creación de un grupo de jóvenes comprometidos con sus barriadas, consiguiendo que en cada una de ellas exista la figura del Corresponsal Juvenil. Por otra parte se pretende iniciar un trabajo de participación con las distintas barriadas que devenga en un espacio de encuentro periódico. La escuela abierta de verano ya cumple varias ediciones, en ella se ha creado un espacio de ocio educativo y saludable para la infancia y la juventud del territorio, ésta representa la culminación a todo el año de trabajo en los diferentes talleres en los centros educativos que colaboran con el proyecto. También se estrenó el pasado octubre la ruta cardiosaludable, que en abril celebró su segunda edición con un éxito absoluto. Esta jornada va destinada a la promoción del ejercicio físico y los hábitos de vida saludable en las que, mediante caminatas previamente diseñadas, se dan a conocer otras zonas de la ciudad. Además se propicia el espacio de relaciones interculturales e intergeneracionales. Una gymkana interbarriadas, una feria gastronómica intercultural, ampliación de los huertos urbanos o jornadas técnicas de participación son otros de los puntos que recoge la Programación.
Un ambicioso proyecto que tras tres años de análisis caba de empezar su ejecución. El camino es largo, duro, complicado. Pero también virtuoso y esperanzador, pues los ingredientes básicos están sobre la mesa y los instrumentos para fusionarlos también, sólo hay que perseverar, seguir trabajando y no romper nunca la unión que ya se ha creado.